Mexicanos secuenciaron el genoma del ajolote, el animal de mayor capacidad regenerativa

Ambystoma mexicanum. /Wikipedia

El ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum), un animal endémico de México, tiene la capacidad de reparar y reemplazar gran parte de sus tejidos tras una amputación, incluyendo huesos, músculo y nervios; de curar heridas sin dejar cicatrices y regenerar órganos internos dañados, sin importar la etapa de su vida en que se encuentre. Está en peligro extinción en su hábitat, por lo que ha sido criado en laboratorios y ha sido estudiado desde hace 150 años. Es capaz de curarse una espina dorsal deshecha y lograr que funcione como antes de dañársela. Esa habilidad, que no existe a ese nivel en ningún otro animal, hace que sus genes sean de particular interés. Y ahora, un equipo de la Unidad de Genómica Avanzada del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN, México), han decodificado completamente su genoma.

Hasta ahora, es la especie con el genoma más largo que se haya secuenciado hasta el momento, al obtener 32 mil millones de pares de bases, 10 veces más grande que el humano. Los investigadores, que han publicado su trabajo en Nature, ya han identificaron algunos de los genes que son parte del proceso regenerativo y algunos que únicamente existen en el ajolote, pero todavía hay mucho trabajo por hacer. Uno de los enigmas que han surgido a raíz de esta secuenciación, es la ausencia en este animal del gen llamado pax3, vital en otras especies para el desarrollo del organismo, y que en ellas se sustituye por pax7.

Los ajolotes mantienen esta capacidad incluso siendo adultos, y lo hacen de una manera tan controlada que no deriva en cáncer. Sus células son capaces de organizarse de manera muy ordenada hasta que al cabo del tiempo vuelven a generar una estructura similar a la que se perdió.

Uno de los investigadores, Luis Alfredo Cruz Ramírez, del Laboratorio Nacional del Genómica para la Biodiversidad de México, explicó en un cominicado que conocer el genoma completo del ajolote permitirá descubrir mucho más rápido las bases moleculares que intervienen en la regeneración de este anfibio y en un futuro, aplicar el conocimiento en seres humanos.

Muy diferente a este simpático animal (que parece estar siempre sonriendo) parece la rata topo desnuda (Heterocephalus glaber), pero la ciencia también se ha volcado en estudiar a este pequeño y no muy agraciado roedor que no siente dolorno envejece y es capaz de sobrevivir sin oxígeno. La notable resistencia que ofrece a las enfermedades relacionadas con la edad, podría dar a los científicos pistas clave sobre los misterios del envejecimiento y el cáncer.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma


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