Investigadores construyen un océano alienígena para probar el submarino espacial de la NASA

Titán. /NASA Astrobiology Institute

La NASA planea lanzar un submarino para explorar los mares de Titán en un plazo de 20 años así que, para conocer cómo tendría que funcionar esta nave, han recreado, junto a investigadores de la Universidad estatal de Washington (EE.UU.), un océano de la mayor de las lunas de Saturno en el laboratorio.

Titán, que alberga mares de hidrocarburos, es de particular interés para los investigadores por su similitud a la Tierra: contiene líquido. A diferencia de casi cualquier otro lugar en el sistema solar, la superficie de esta luna incluye océanos, ríos y nubes y puede llover, como pasa en nuestro planeta. La diferencia es que, en lugar de agua, su ciclo hidrológico se basa en el metano.

El submarino que diseña la agencia espacial estudiará las condiciones atmosféricas y oceánicas de la luna, y deberá moverse de forma autónoma alrededor de lechos marinos. Una de las complicaciones es que, a diferencia del agua, que se presenta de forma casi homogénea en nuestros océanos, la concentración de etano y metano puede variar en los océanos y cambiar las propiedades de densidad del líquido.

El equipo recreó la atmósfera de Titán y probó el funcionamiento en esas condiciones de una pequeña máquina calefactada. Para ello, construyeron una cámara de prueba que alojaba la mezcla líquida a temperaturas muy frías para simular los mares de Titán, y agregaron un calentador de cartucho en forma de cilindro que se aproximaría al calor que crearía un submarino. Sus resultados se publican en la revista Fluid Phase Equilibria.

Burbujas y bajas temperaturas

Uno de los mayores desafíos para los investigadores fue comprender las burbujas en los mares de Titán. El submarino impulsado por una máquina produce calor en el líquido muy frío, y esto provocará que se formen burbujas de nitrógeno. Demasiadas burbujas dificultarían tanto las maniobras de la nave como la toma de datos.

El siguiente gran problema, afirman, es obtener un video en condiciones difíciles. Para ello se diseñó una solución usando un dispositivo óptico llamado boroscopio y una cámara de video que puede soportar las bajas temperaturas y las altas presiones para visualizar lo que sucedía dentro de la cámara de prueba. Los investigadores tuvieron éxito y tomaron imágenes de lluvia y nieve de etano-metano. El grupo también estudió las temperaturas de congelación para los lagos de metano y etano y determinó que, debido a una pequeña cantidad de nitrógeno en el líquido, los lagos se congelan a temperaturas más bajas de lo que se esperaría: 75 Kelvin, o -162 ºC, en lugar de 90.5 Kelvin.

Tras 20 años de servicio, 13 de ellos orbitando Saturno, la sonda espacial de la NASA Cassini se despidió en septiembre del año pasado enviando imágenes una gran belleza y, sobre todo, información de inmenso valor científico. Para los científicos de la NASA, este último trayecto mejorará nuestra comprensión de cómo surgen y se forman los planetas gigantes y los sistemas planetarios. En el día de su despedida, recordamos algunas de los hallazgos más sorprendentes de la misión.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma


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