La ciencia juega su Mundial

Copa Rusia 2018

¿Puede la ciencia explicar el endiablado dribbling de Lionel Messi?

En vista que se aproxima el mundial de futbol, en N+1 hemos decidido escribir sobre este tema que también nos apasiona, obviamente desde el punto de vista de la ciencia ¿Por qué James Rodriguez tiene esa visión tan amplia? ¿Cuál es la física detrás de los tiros libres? ¿Puede la big data predecir el próximo campeón del mundo?

En esta ocasión comenzaremos por analizar el regateo, finta, dribbling de uno de los mejores del mundo, el argentino que brilla en el Barcelona FC: Lionel Messi.

En todo análisis sobre la genialidad de un deportista siempre aparecerá el eterno debate entre si el talento es innato o adquirido. En el caso de Messi, como en el de muchos otros, ambos factores jugaron un papel determinante en su desarrollo como futbolista de élite.

Como ya es sabido Lionel Messi tuvo problemas hormonales en su adolescencia que le impidieron crecer, y por eso fue descartado inicialmente para jugar profesionalmente al futbol. Los médicos le dijeron que no crecería más de un 1.43 centímetros. Sin embargo esta dificultad hizo que tenga que esforzarse aún más que los compañeros de su edad para compensar la desventaja.

 

Centro de gravedad

Por lo tanto, en teoría, las extrañas circunstancias en las que creció el futbolista argentino podrían haber jugado un rol fundamental en sus capacidades de regateo, resistencia, potencia, velocidad, equilibrio y sobretodo rapidez mental para coordinar eficazmente los movimientos de ojo-pie.

Justamente uno de los secretos de Messi reside en su baja estatura de 1.69m (en un deporte donde el atleta promedio mide 1.8m). Esta característica hace que su centro de gravedad sea bajo, otorgándole un mejor balance y por lo tanto haciendo que pierda el equilibrio con menos facilidad. En física, el centro de gravedad de un objeto (en este caso de un futbolista), es “el punto respecto al cual las fuerzas que la gravedad ejerce sobre los diferentes puntos materiales que constituyen el cuerpo, producen un momento resultante nulo”. Mientas más alto sea el punto, más inestable será este objeto, y viceversa.

 

Potencia y velocidad

Otra de las características de “La Pulga” es su potencia y velocidad. Como se vio en el gol que le hizo al Atlético de Bilbao en la final de la Copa del Rey del año 2015, Lio Messi es capaz de pasar de 0 a 35km/h en apenas 2.73 segundos con el balón pegado al pie. Esta es la velocidad que alcanzaría un futbolista americano pero sin tener la responsabilidad de llevar algo controlando en sus pies.

Sin embargo, a pesar de su explosividad y velocidad, Messi es capaz de cambiar de dirección con relativa facilidad. De acuerdo a las leyes de la biomecánica, esto se debe también a su baja estatura. Si una persona corre en línea recta, entonces colocará de manera natural su centro de gravedad en punto bajo. Pero, si desease cambiar de dirección, esta persona tendría que bajar su centro de gravedad aún más para poder girar tal y como lo hacen los corredores de motos que llegan a estar a solo pocos centímetros de suelo.

Esta es la razón, en parte, por la cual da la impresión de ser más rápido con la pelota en los pies, que sin ella; y por la cual Messi es más difícil de parar o predecir a la hora de girar y driblear. La velocidad con la que regatea es mayor a la velocidad de reacción de los jugadores que intentan marcarlo.  

Finalmente, ninguna de las características anteriormente mencionadas tendría mucho valor si no fuera por la rapidez mental (del que aún no se tienen datos, que se sepa no se le ha hecho un brain scanner mientras juega) y la precisión con la que el astro argentino juega al futbol. Messi tiene un promedio de precisión en disparos al arco del 61%. En comparación, su más cercano competidor, Cristiano Ronaldo tiene solo un 46% de precisión.

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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