Imitando a los insectos, este cabello-sensor permitirá volar mejor a los drones

Cabello-sensor
AFRL

Ingenieros del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea de EEUU han probado un nuevo sensor para drones, gracias al cual pueden determinar los estados del aire y, de acuerdo con las mediciones, cambiar los parámetros del vuelo. Según Defense News, el nuevo sensor se parece a un cabello que se puede doblar bajo la presión del aire. Los investigadores sostienen que los murciélagos y algunos insectos les inspiraron en el desarrollo de un sensor de este tipo. Estos animales determinan el estado del aire por las vibraciones del pelo y de acuerdo a ellos cambian su vuelo.

El nuevo sensor, desarrollado por el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea de EE.UU es un tubo de vidrio muy delgado dentro del cual se cultivaron nanotubos de carbono. El diámetro del cabello es de diez micras. Este sensor se alimenta periódicamente con algo de voltaje, cuyo cambio en la salida se mide y usa para determinar los estados del aire. En vuelo, el cabello de vidrio se dobla y deforma los nanotubos de carbono a través del cual pasa una corriente eléctrica. Las deformaciones de los nanotubos aumentan o disminuyen su conductividad eléctrica, lo que afecta los parámetros de la corriente en la salida.

Durante las pruebas, el sensor estuvo expuesto a varios tipos de corrientes de aire. De paso, los investigadores llevaron a cabo mediciones. En la actualidad, los desarrolladores están analizando los datos obtenidos, que se planean completar en unos meses. Los investigadores ya han afirmado que, aunque en general el sensor mostró rendimiento, mostró una sensibilidad extremadamente baja a ligeras fluctuaciones en el cabello. Además, las mediciones con la ayuda del sensor se ven significativamente influenciadas por la capa formada en la superficie aerodinámica sobre la que está montado el sensor.

Finalmente, los desarrolladores aún no han podido producir sensores con las mismas propiedades electromecánicas. Esto significa que, bajo las mismas condiciones ambientales, dos sensores darán valores diferentes. Por lo tanto, es necesario introducir correcciones de medición en cada sensor. Los desarrolladores llevaron a cabo experimentos sobre el ensamblaje de 20 pelos de vidrio y creen que el uso de miles de estos sensores en drones permitirá a sus sistemas a bordo determinar con precisión los flujos de aire y corregir su vuelo.

 

Vasily Sychev

Texto traducido por María Cervantes

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma


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