Un análisis de sangre será suficiente para diagnosticar la conmoción cerebral

Hematoma subdural del cerebro en un tomograma. /Wikimedia Commons

En Estados Unidos aprueban para uso clínico un test de conmoción cerebral basado en la detección de marcadores proteicos en la sangre. La prueba permite al médico evaluar la gravedad de la lesión y decidir sobre la necesidad de una tomografía computarizada cerebral adicional. El comunicado de prensa de la Agencia Federal para el Control de Medicamentos y Productos Alimenticios de EEUU (FDA) lo puede encontrar aquí. Gizmodo informa brevemente sobre este tema.

El test ha sido desarrollado por Banyan Biomarkers y consiste en determinar la concentración de marcadores de daño cerebral en la sangre: la proteína GFAP (proteína ácida fibrilar de la glia) y UCH-L1. El análisis debe hacerse dentro de las 12 horas posteriores a la lesión.

Los ensayos clínicos realizados por Banyan Biomarkers abarcaron a 1.947 pacientes y demostraron que la prueba predijo con una precisión de 97.5% la presencia de lesiones intracraneales en el tomograma. El resultado negativo de la prueba estuvo correlacionado con la ausencia de daño en el tomograma en el 99,6% de los casos.

En EEUU, casi tres millones de consultas al médico, hospitalizaciones y muertes por año están relacionadas con lesiones craneoencefálicas. Según los expertos, el uso de dicha prueba en una clínica reducirá el número de citas innecesarias de tomografía en un tercio.

El año pasado, un equipo de científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis encontró una manera de medir los niveles de tau en la sangre. El estudio, practicado en ratones y un pequeño grupo de personas, podría ser el primer paso para desarrollar una sencilla prueba de sangre que revele las concentraciones de la proteína.

La proteína tau es una sustancia normalmente hallada en el cerebro, que participa en el mantenimiento de la estructura de las neuronas. Pero cuando forma acumulaciones, el compuesto daña y mata neuronas cercanas, dando lugar al mal de Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas, incluida la encefalopatía crónica traumática, asociada a deportistas de disciplinas de contacto con lesiones craneales críticas.

Daria Spasskaya

Texto traducido por María Cervantes

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma


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