En nuestra galaxia habita una estrella que no debería existir

J0023+0307. /IAC

La estrella enana J0023+0307, un nuevo descubrimiento realizado por los científicos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC, España), “no debería existir”, según los cnocimientos actuales. La composición del cuerpo celeste, que se encuentra a 9.450 años luz de distancia, en el halo de la Vía Láctea, desafía los modelos de formación de estrellas de baja masa en el universo temprano.

En diciembre, el mismo grupo de investigadores, descubrió otra estrella enana, J0815+4729, también ubicada en el halo de la Vía Láctea y de bajo contenido en metales. Lo que diferencia a esta nueva estrella es su bajo contenido en carbono, una característica que la aleja de la composición habitual de estrellas similares. Esto y la falta de metales de la estrella, desconcierta a los científicos, que han publicado el hallazgo en la revista científica The Astrophysical Journal Letters.

J0023+0307 se encuentra todavía en la secuencia principal, etapa en la que se mantienen las estrellas durante la mayor parte de su vida, y posee una edad “prácticamente similar a la del Universo”, indica el investigador Jonay González Hernández, en un comunicado del IAC. Este hallazgo desafía los modelos teóricos de formación estelar con bajo contenido en metales, y "no debería existir”, señala Carlos Allende Prieto, coautor de la publicación.

El equipo afirma que tratará próximamente de detectar otros elementos químicos en la estrella, como el litio y el hierro. Debido a la antigüedad de la estrella, en particular el litio podría aportar información crucial sobre el proceso de creación de núcleos atómicos que se produjo tras el Big Bang. Para encontrar esta estrella se usaron los instrumentos ISIS, con un espejo primario de 4,2 metros de diámetro, y OSIRIS, que con 10,4  metros  de espejo primario segmentado, es el mayor telescopio óptico-infrarrojo del mundo.

Hace unos días, un trabajo en Astronomical Journal confirmaba la existencia de casi 100 exoplanetas nuevos, basándose en los datos del telescopio espacial Kepler, con lo que el número de planetas descubiertos por este programa ha llegado a casi 300. Los autores de la Universidad Técnica de Dinamarca estudiaron 275 candidatos a exoplanetas. Para confirmar su naturaleza, los científicos analizaron el cambio en el brillo de las estrellas. Si alrededor de la estrella gira un planeta, cuya órbita es paralela a la línea de visión del telescopio, entonces el observador verá una disminución característica en su brillo. 

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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