Ciudad del Cabo no se quedará sin agua hasta julio

Ciudad del Cabo. /Pixabay

Después de tres años de sequía persistente, Ciudad del Cabo (Sudáfrica), que alberga a 4 millones de personas, había estimado como fecha en la que iba a quedarse definitivamente sin agua en marzo. Días más tarde, esta predicción se retrasó hasta junio, y ahora, la intensa reducción del consumo por los ciudadanos ha ampliado este Día Cero hasta el 9 de julio, según informaron las autoridades locales.

De llegar finalmente el Día Cero, momento que las autoridades quieren evitar, la mayoría de los grifos de la ciudad se apagarían, y alrededor de 20.000 personas tendrían que hacer cola para obtener agua y someterse a un estricto sistema de racionamiento de agua. El gobierno de Ciudad del Cabo ha pedido a los ciudadanos que limiten su consumo de agua a 50 litros por día. Una ducha de cinco minutos usa alrededor de 45 litros.

Las medidas de ahorro de agua están siendo drásticas. Muchos de los ciudadanos temen por su sustento: los analistas estiman que la crisis del agua costará unos 300.000 empleos en la agricultura y otras decenas de miles en el sector servicios. Las autoridades instan a las familias a hacer acopio de emergencia de agua potable, algo complicado puesto que el agua embotellada se vende en cuanto llega a las tiendas.

Los baños públicos instan a los visitantes a descargar los indodoros solo cuando sea absolutamente necesario y los cafés y restaurantes usan tazas y platos de papel para reducir el lavado de los platos. Por supuesto, los exuberantes parques de la ciudad y los campos de golf, en una ciudad con un alto índice de turismo, están completamente secos.

Aún si se tratara de un problema acotado geográficamente estaríamos hablando de una tragedia, pero Ciudad del Cabo marca el inicio de una evidente sequía global. The Nature Conservancy (TNC), una ONG internacional dedicada a la conservación de la biodiversidad y el medio natural, publicó en 2014 un informe sobre las 500 ciudades más grandes del mundo que se estima que se encuentran en una situación de estrés hídrico, que sucede cuando la demanda de agua es más alta que la cantidad disponible durante un periodo determinado, o cuando su uso se ve restringido por su baja calidad. 

Según la UNESCO, cerca de 1.200 millones de personas ya viven en áreas donde el agua escasea físicamente; y la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que 850 millones no tienen posibilidad de beber saludablemente. Entre el desafortunado Top 11 se encuentran dos ciudades latinoamericanas: São Paulo (Brasil), y Ciudad de México, dos de las ciudades más pobladas del mundo.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma


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