La trágica historia de un joven que se tragó una babosa y quedó paralizado

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Por aceptar un reto (comerse a una babosa del jardín), un adolescente aficionado al rugby sufrió terribles consecuencias, de acuerdo a un informe de medios australianos: al tragarse al molusco, adquirió una infección parasitaria que afectó directamente a su cerebro y lo dejó paralítico del cuello hacia abajo.

Sam Ballard, que tenía 19 años el 2010 cuando se tragó el animal, portaba el parásito nematelminto Angiostrongylus cantonensis, comúnmente conocido como el gusano de rata, de acuerdo al sitio News.com.au. Al ser adultos, los parásitos afectan normalmente a las ratas, pero durante las etapas más tempranas de su ciclo de vida, estos pueden estar en babosas y caracoles y comer heces de ratas, en tanto que pueden infectar a personas que comen caracoles o babosas infectados que están mal cocidos.

En el caso de Ballard, el parásito causó una infección cerebral seria. Estuvo en coma por 420 días y se hallaba paralizado cuando fue dado de alta del hospital tres años después. Aun paralizado y con atención las 24 horas, el joven estuvo en las noticias recientemente cuando el programa público de seguros australiano (Australia’s National Disability Insurance Scheme) rebajó el seguro que le proporcionaba de  383.700 dólares a 105.000 dólares.


Sam Ballard y su familia
Metro UK

Además de caracoles y babosas, el parásito puede infectar ranas, cangrejos de tierra y camarones, que podrían también pasar la infección a las personas si son consumidos mal cocidos o semicrudos, de acuerdo a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU.

El parásito rara vez desarrolla síntomas conocidos como fiebres, dolores de cabeza, cuello rígido, náuseas o vómitos. A menudo el parásito muere solo y sin tratamiento, de acuerdo al organismo. Algunas veces, sin embargo, puede llevar a formas raras de meningitis conocidas como eosinophilic meningoencephalitis,  en el que un tipo de células blancas conocidas como eosinófilo se incrementa en número y en el fluido espinal. En algunos casos, como el de Ballards, esto lleva a una alteración severa del sistema nervioso, causando parálisis o la muerte.

La mayoría de casos de este tipo de infección fueron documentados en las islas del Pacífico y partes de Asia en un estudio publicado en el 2017 en PLOS ONE, indicando que el parásito también se trasladó a Florida, EEUU. Los casos de este tipo han aumentado en Maui, Hawaii (EEUU), con cuatro personas infectadas y cuatro sospechas de infecciones reportadas en abril del año pasado. El incremento de temperatura podría hacer que la expansión del parásito continúe, indicaron los científicos en el referido trabajo.

Recientemente, un grupo de científicos holandeses ha realizado uno de los experimentos más controversiales de los últimos tiempos al infectar a 17 voluntarios con un parásito que puede causar dolor, desnutrición, en algunas ocasiones, la muerte. El caso lo desarrollamos en este artículo. 

Daniel Meza
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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