La humanidad sobrevivió a un apocalipsis volcánico hace 74.000 años

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Un equipo de científicos ha documentado por primera vez en la revista Nature cómo fue la vida de nuestros antepasados en África durante la dantesca erupción del volcán Toba (Indonesia) en 74.000, que provocó un invierno volcánico y acabó con gran parte de la población humana en todo el mundo.

En aquel tiempo, el esperado verano nunca llegó. El cielo permanecía gris en el día y mostraba un color rojizo por la noche. No florecía y los árboles morían en invierno. Los grandes mamíferos como los antílopes enflaquecían y morían de hambre y así disminuyó el sustento para los depredadores carnívoros, que incluían a humanos y otras bestias. El ciclo se repitió año tras año: todo nacía en Toba.

Una erupción 100 veces más pequeña que Toba, del Tambora, también en Indonesia en 1815, habría sido responsable de un año sin verano en 1816. El impacto en la humanidad fue calamitoso (pérdidas de cosechas en Eurasia y América del Norte) hambruna y migraciones masivas. El efecto de la megaerupción del Toba, un supervolcán que empequeñece incluso a las grandes erupciones antiguas de la Caldera de Yellowstone, habría sido muchísimo más devastador y prolongado para las personas alrededor de todo el globo.

Solo la escala de la caída de la ceniza grafica la magnitud del desastre ambiental. Cantidades enormes de aerosoles inyectados en la atmósfera habrían disminuido contundentemente la luz del sol a niveles entre el 25% y 90%. Bajo tales condiciones, la muerte de las plantas era natural, y hay evidencia de sequedad, incendios forestales y cambios en las poblaciones de plantas en el Este de África luego de la erupción referida.

Los eventos derivados de la megaerupción del Tora se pueden definir, al menos, como apocalípticos, y empujaron a la propia vida humana y otras especies al borde de la extinción.

Sin idea de lo que estaba pasando

En Indonesia probablemente hubo testigos que sufrieron aterrados las primeras consecuencias de la catástrofe antes de morir. Una familia de África, sin embargo, no tendría idea de qué estaba ocurriendo con el repentino cambio de clima. La hambruna se llevaría rápidamente a los más viejos y los más jóvenes. Los grupos sociales fueron devastados y la sociedad entró en crisis.

Algunos grupos se reunieron en refugios en los que algunos sobrevivían mejor que otros, dependiendo de los recursos a disposición. Se emplearon recursos costeros como los mariscos, altamente nutritivos y menos susceptibles a la erupción que las plantas y animales tierra adentro.

Con las columnas de fuego, humo y escombros el Toba arrojó rocas, gas y piezas microscópicas de vidrio que, bajo el microscopio tienen una forma característica de gancho que se produce cuando el vidrio se fractura a través de una burbuja. Bombeados a la atmósfera, estos fragmentos invisibles se expandieron por el mundo. Los científicos vieron un solo fragmento de esta explosión bajo un microscopio en una porción de sedimento arqueológico revestido de resina.

El fragmento vino de un sitio arqueológico en un refugio rocoso llamado Pinnacle Point 5-6, en la costa sur de Sudáfrica. Los sedimentos provenían de hace 74.000 años. Dentro de este fragmento está una firma química, una huella que los científicos usan para seguirle la pista a la megaerupción.

Dos sitios arqueológicos muestran el drama humano durante el evento

En el paper, el equipo del laboratorio Malcolm H. Wiener de Ciencia Arqueológica de la Facultad de Estudios Clásicos (Grecia) describe el hallazgo de estos fragmentos en dos sitios arqueológicos en la costa de Sudáfrica, siguiéndolas a través de las huellas químicas y documentando la continua ocupación humana durante el evento volcánico.

Estudios anteriores fallaron en presentar evidencia que relacionara ocupación humana con el momento exacto del evento. Para lograrlo, el equipo de Pinnacle Point uso técnicas de vanguardia: aplicaron técnicas arqueológicas altamente avanzadas de medición en el sitio a precisión milimétrica con una “estación total”, un dispositivo de medición láser integrado a computadoras para una grabación precisa y sin errores. Se colectó muchas muestras, sedimentos de las paredes de las excavaciones. Si hicieron modelos digitales de los sitios investigados.

En los 90, los investigadores empezaron a especular sobre la erupción de Toba y sus devastadoras consecuencias para los ecosistemas y las especies. El nuevo estudio muestra que a lo largo de la costa sudafricana, las personas se las ingeniaron para prosperar bajo estas terribles condiciones, quizás por el régimen alimentario nutritivo de este litoral. Otros equipos podrán, con estas técnicas, revisar otras áreas geográficas del África para ver si otras poblaciones sobrevivieron también a estos tiempos espeluznantes.

Aquella no fue la única vez que la tierra pasó por episodios catastróficos de que nada tienen que envidiar a los relatos bíblicos. En un gigantesco estudio de The Journal of Geology, se encontró que la Tierra sufrió el impacto de un objeto espacial tan pronto como hace 12.800 años, cuando los humanos ya éramos sedentarios y estábamos comenzando a formar nuestras primeras sociedades complejas alrededor del planeta. El estudio analizó marcadores geoquímicos e isotópicos y encontró que incendios masivos habrían sido los culpables, en parte, de la desaparición de grandes mamíferos.

 

Daniel Meza
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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