Los pobladores de Marruecos hace 15.000 años no tenían antepasados europeos, sino asiáticos

Fósiles encontrados en Marruecos. /Instituto Max Planck

El norte de África es una región clave para comprender la historia humana, pero la historia genética de su poblacion es en gran parte desconocida. Ahora, un estudio publicado en Science sugiere interacciones dinámicas entre las poblaciones africanas y asiáticas que preceden a la agricultura.

El equipo de investigadores, del Instituto Max Planck (Alemania), ha secuenciado el ADN de siete humanos modernos de 15.000 años de antigüedad encontrados en Marruecos y atribuidos a la cultura Iberomaurus, encontrando coincidencias genéticas con los habitantes del Cercano Oriente del Holoceno temprano, y una notable falta de relación con los antiguos europeos, un hallazgo que descarta las hipótesis del flujo de genes desde el sur de Europa hacia el norte de África en el Pleistoceno.

Hasta la fecha, las exploraciones el norte de África habían descubierto esqueletos de sitios prehistóricos, sin orígenes claros. Buscando entender la relación de estos individuos con otras poblaciones globales, el equipo, liderado por la investigadora Marieke van de Loosdrecht del departamento de arqueogenética del centro alemán, comparó el ADN de la materia ósea de varios ejemplares antiguos de África del Norte con los de individos coetáneos (y modernos), identificando casi 600.000 marcadores genéticos superpuestos.

Los investigadores concluyeron que estos individuos del norte de África no tenían antepasados europeos, sino que compartían componentes ancestrales con los antiguos habitantes de las regiones cercanas a los habitantes del Este y con las poblaciones del África subsahariana, lo que sugiere una conexión entre África y el Cercano Oriente que precedió a la agricultura, cuatro milenios antes de la transición al Neolítico. Sin embargo, sigue siendo un misterio desde dónde se expandió esa población común aparecida en lugares tan remotos.

Otra investigación del mismo centro realizada el año pasado, reconfiguraba el árbol genealógico de los seres humanos modernos gracias al hallazgo unos fósiles de 300.000 años de edad de los primeros seres humanos, que son a la fecha los restos más antiguos del Homo sapiens. Los fósiles contienen una mezcla de características modernas y primitivas que indican que pertenecieron a un antepasado en una fase temprana y previamente desconocida de nuestra especie. El lugar exacto y el momento de la aparición de H. sapiens continúan poco claros ya que el registro fósil de tal etapa es escaso y la edad cronológica de muchos especímenes clave sigue siendo incierta.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma


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