Tu cerebro te engaña: algunas coincidencias son solo eso, coincidencias [OPINIÓN]

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A raíz de la muerte del Prof. Stephen Hawking, las redes sociales se vieron inundadas por homenajes no solo a su trabajo cómo científico, sino a su labor como divulgador. Distintas imágenes mostrando datos sobre él fueron creadas y compartidas por páginas relacionadas a ciencia y otras que no.

Sin un embargo una imagen en particular llamo mi atención. Mostrando el rostro del querido profesor junto al de Galileo y Albert Einstein, el “meme” decía:

“14 de Marzo 3-14 (el día π: 3.14…) El MISMO día en que nace Stephen Hawking (8 de enero) fallece Galileo Galilei, y el MISMO día que fallece Stephen Hawking (14 de marzo) nace Albert Einstein. En el universo TODO está conectado”.


Una de las imágenes luego de la muerte de Prof. Hawking
Facebook / Gaturro

Una amiga cercana, con unas bases científicas muy fuertes, preguntó “¿coincidencia?”. A lo que otra amiga contestó “Sí. Coincidencia” y luego agregó “Estoy casi segura que ambos profesores hubieran renegado al ver estas coincidencias anecdóticas mostradas como una suerte de verdad cósmica”.

Tu cerebro te engaña y la culpa es de la evolución

Y tenía razón, especialmente Hawking y Einstein tuvieron una vida dedicada a la lógica y la razón; y hubieran reconocido inmediatamente que el fenómeno que confundió la mente de mi primera amiga es algo que los psicólogos llaman apofenia, la tendencia a percibir conexiones y significado entre cosas que, aunque parecen estar relacionadas, en realidad no lo están.

Descrita por primera vez en 1958 como la “visión carente de conexiones (acompañada de) una sensación específica de significado anormal", por el psiquiatra alemán Klaus Conrad. Con el tiempo la apofenia ha llegado significar la tendencia humana universal a buscar patrones en la información aleatoria.

Aunque no se sabe con certeza qué origina este error de percepción, la mayoría de psicólogos creen que se trata del resultado de nuestra evolución y que no necesariamente significa algo negativo. Para nuestros ancestros era mucho más conveniente encontrar patrones que les indicaran la presencia de un rostro aunque finalmente no lo era, a no detectar un rostro que podía significar peligro. A esta forma específica de apofenia se le conoce como pareidolia y es la razón por la cual encontramos rostros en nubes, rocas, árboles o hasta el trasero de perros.


Famoso "rostro" encontrado en Marte luego se supo que no era más que un montículo de regolito
NASA / JPL

La razón de la superstición y otras creencias

Aunque la mayoría de veces es inofensiva y hasta divertida, como cuando ves formas en las nubes una tarde de cielo ligeramente despejado; la apofenia es la razón por la cual la gente aún sigue creyendo en las supersticiones y la astrología. De hecho, el famoso psicólogo estadounidense Frederic Skinner realizó un experimento que explicaba el posible origen de la superstición.  

En el experimento denominado “La superstición de la Paloma”, el famoso psicólogo estadounidense, tomó ocho palomas hambrientas y las colocó en una caja soltándoles comida de manera aleatoria sin que tenga ninguna relación con su comportamiento. Skinner descubrió que las palomas asociaban la entrega del alimento con las acciones casuales que habían estado realizando a medida que se les entregaba  (como sacudir la cabeza, o caminar en círculos), y que posteriormente continuaron realizando las mismas acciones. Las conclusiones de Skinner fueron que las palomas creían estar influenciando la entrega de comida con su comportamiento cuando en realidad no ocurría así.

Esta es la razón por la que algunos futbolistas dan saltitos al momento de entrar a la cancha. En algún momento debieron haber tenido un buen resultado y creen que volviéndolo a hacer podrán tener nuevamente una victoria. Su cerebro encontró un patrón donde realmente no existía (cabe aclarar que existen razones psicológicas por las cuales las “cábalas” pueden ayudar al que cree en ellas pero eso ese otro tema).


La falacia del apostador es uno de los tipos de apofenia más conocidos, y puede tener consecuencias muy negativas para algunas personas
Wikimedia Commons

Sin embargo la apofenia sí puede llegar a ser perniciosa. El ejemplo más conocido se da en las personas que sufren de ludopatía. Los ludópatas a menudo imaginan ver patrones en los números que aparecen en las loterías, los juegos de cartas o ruletas. A esta variación de la apofenia se le conoce como "falacia del apostador" y está bastante bien estudiada por la ciencia.

Buscar la verdad

Ahora ¿cómo podemos defendernos de las aparentes trampas que nos presenta la apofenia, después de todo, la amiga de la que hablo al comienzo y que creyó que podía ser una coincidencia era alguien con un profundo conocimiento de la ciencia? Como menciono líneas arriba, la apofenia es casi siempre inofensiva, y de hecho es preferible tenerla a no tenerla. No hay mucho que podamos hacer. Simplemente el cerebro funciona así.

Lo que sí podemos hacer es intentar encontrar la relación de causalidad en los fenómenos aparentemente conectados, buscar la verdad fuera de las apariencias. Y finalmente entender que vivir es una experiencia tan desoladora para el ser humano, que buscará encontrarle sentido a todo, así sean estrellas, nubes, formas en Marte, o la muerte de su científico favorito.

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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