Enana roja habría perturbado la trayectoria de cometas en el sistema solar hace 70 mil años

Ilustración de la estrella de Scholz y su compañera enana marrón. Nuestro Sol aparece como una estrella en el fondo / Michael Osadciw/Universidad de Rochester

Hace unos 70,000 años, en una época en que los humanos modernos comenzaban a abandonar África y los neandertales todavía existían, una pequeña estrella rojiza se acercó lo suficiente a nuestro sistema solar como para perturbar gravitacionalmente la trayectoria de cometas y asteroides.

Astrónomos de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Cambridge han verificado que el movimiento de algunos de estos objetos todavía está marcado por ese encuentro estelar. Los resultados de su estudio han sido publicados en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

El nombre de la enana roja es “Estrella es Scholz” (en honor al astrónomo alemán que lo descubrió) y en aquella ocasión se acercó a menos de un año luz del sol. Hoy, está a casi 20 años luz de distancia, pero hace 70,000 años, logró entrar en la Nube de Oort, una hipotética nube esférica de objetos transneptunianos ubicados en los confines del sistema solar.

Este descubrimiento se hizo público en 2015 por un equipo de astrónomos dirigido por el profesor Eric Mamajek de la Universidad de Rochester (EE. UU.). En aquella ocasión, los detalles de ese sobrevuelo estelar, el más cercano documentado hasta ahora, se presentaron en The Astrophysical Journal Letters.

Ahora, los hermanos Carlos y Raúl de la Fuente Marcos, astrónomos de la Universidad Complutense de Madrid (España), junto con el investigador Sverre J. Aarseth de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), han analizado por primera vez cerca de 340 objetos del sistema solar con órbitas hiperbólicas (muy abiertas en forma de V, en lugar de elípticas) y han llegado a la conclusión de que las trayectorias de algunas de ellas se vieron influidas por el paso de la estrella de Scholz.

Se acercó más de lo inicialmente calculado 

"Utilizando simulaciones numéricas, hemos calculado los radiantes o las posiciones en el cielo de donde parecen venir todos estos objetos hiperbólicos", explica Carlos de la Fuente Marcos, coautor del estudio. "En principio, uno esperaría que esas posiciones se distribuyan uniformemente en el cielo, particularmente si estos objetos provienen de la nube de Oort”, explica.

“Sin embargo, lo que encontramos es muy diferente: una acumulación estadísticamente significativa de radiantes. La pronunciada densidad aparece proyectada en la dirección de la constelación de Géminis, que encaja en el encuentro cercano con la estrella de Scholz", añade De la Fuente Marcos.

El período en el que esta estrella pasó por la nube de Oort y su posición durante la prehistoria coincide con los datos de la nueva investigación y con los que obtuvo Mamajek en el 2015. "Podría ser una coincidencia, pero es poco probable que tanto la ubicación como el tiempo sean compatibles", dice De la Fuente Marcos, quien señala que sus simulaciones sugieren que la Estrella de Scholz llegó a acercase más de los 0,6 años luz sugeridos en el estudio del  2015

Sin embargo, a pesar de la cercanía, el paso de la estrella hace 70,000 años no perturbó todos los objetos hiperbólicos del sistema solar, solo aquellos que estaban más cercanos a ella en ese momento. "Por ejemplo, el radiante del famoso asteroide interestelar 'Oumuamua se encuentra en la constelación de Lyra, muy lejos de Géminis, por lo tanto no forma parte de la sobre densidad detectada", dice De la Fuente Marcos. Él confía en que nuevos estudios y observaciones confirmarán la idea de que una estrella pasó cerca de nosotros en un período relativamente reciente.

La Estrella de Scholz es en realidad un sistema binario formado por una pequeña enana roja con aproximadamente del 9% de la masa del sol, alrededor de la cual orbita una enana marrón mucho menos brillante y más pequeña. Es probable que los antiguos humanos hayan visto su luz rojiza durante las noches prehistóricas.

Así como nuestros antepasados pudieron ver la Estrella de Scholz en el cielo nocturno, del mismo modo los humanos podremos ver el choque de dos estrellas en el año 2022. En tan solo 4 años.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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