Las distintas especies de árboles colaboran entre sí para producir más madera

Bosque en Guizhou, China. /Pxhere

Los árboles crecen mucho mejor si se encuentran en un entorno rico en especies que en monocultivos. Ahora, un grupo internacional de investigadores ha descubierto que, además, los árboles que crecen en entornos ricos en especies pueden incluso apoyarse entre sí para producir más madera.

Los científicos, de las universidades de Dresden y Martin Luther Halle-Wittenberg y el Centro Alemán para la Investigación Integral de la Biodiversidad (iDiv) en Leipzig (Alemania), y la Universidad Forestal de Pekín realizaron durante una década un experimento de biodiversidad de árboles único en el mundo, denominado BEF-China, para estudiar la diversidad de especies arbóreas en los ecosistemas forestales influye en la coexistencia y el crecimiento de los árboles.

Para ello, se plantaron más de 400.000 árboles, de 42 especies diferentes de árboles y arbustos nativos, en un área de alrededor de 50 hectáreas en el este de China. Muchos de estos árboles han alcanzado una altura de 10 a 15 metros y sus coronas han formado un dosel denso. Y según los científicos, las interacciones entre árboles vecinos explican más del 50% de la productividad total del bosque. Las conclusiones han sido publicadas en Nature Communications. 

Los científicos midieron el crecimiento de los árboles cada año, descubriendo hallazgos asombrosos: los árboles que crecen en un entorno rico en especies producen más madera que aquellos rodeados de la misma especie. Esto se explica porque en los bosques ricos en especies, la competencia es menos frecuente y los árboles, que no son enemigos, pueden colaborar entre sí para su crecimiento, por ejemplo, mejorando el microclima o mediante interacciones positivas con los hongos del suelo.

Los resultados del estudio subrayan la importancia de una protección eficaz a largo plazo de la biodiversidad mundial: no solo mantendrá la funcionalidad de los ecosistemas, sino que también salvaguardará los servicios ecosistémicos utilizados por los seres humanos.

En el otro extremo de la cooperación entre plantas se encuentra un abeto de Sitka, considerado el árbol más solitario del mundo por su locación remota en Australia. Pero este árbol aislado podría representar algo realmente importante sobre la era geológica en la que vivimos, el Antropoceno. Un estudiopublicado en Scientific Reportsasegura que la información encontrada en los anillos de este abeto, marcan el año de comienzo de esta era: 1965.

Beatriz de Vera
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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