El ADN de las cucarachas explica su resistencia y por qué viven con nosotros

Los científicos no han encontrado ninguna evidencia genética que confirme que sobrevivirían a un holocausto nuclear. /Wikipedia

La cucaracha americana o cucaracha roja (Periplaneta americana), que llegó al Nuevo Mundo en barcos desde África, ha colonizado con éxito muchos espacios en entornos humanos. Según un grupo de investigadores chinos, esta preferencia por estar cerca de nosotros tiene una explicación, y es genética.

Los científicos, de Universidad Normal del Sur de China y la Academia China de Ciencias, han secuenciado por primera vez el genoma de este insecto que tiene aproximadamente 20.000 genes, una cifra sorprendentemente cercana al de genes humanos, que se estima entre 20 000 y 25 000. El genoma se encuentra entre los más grandes del mundo de los insectos, más pequeño que el de la langosta, aunque muchos de sus segmentos, parecían ser repetitivos.

En el artículo, publicado en Nature Communications, los científicos describen para qué sirven algunos de estos genes. Hay genes destinados a desarrollar un fuerte sentido del olfato; algunos les ayudan a combatir infecciones, lo que les permite prosperar en lugares sucios, y otros sirven para desintoxicarse cuando consumen comida tóxica. También los hay que confieren inmunidad y ayudan a metabolizar una amplia gama de alimentos, incluidos algunos ingredientes que se encuentran en los insecticidas; los que evitan una variedad de dolencias o que regeneran miembros perdidos y los relacionados con el desarrollo físico, lo que permite que el insecto crezca tanto y mude muchas veces en el proceso.

Teniendo en cuenta esta variedad de habilidades es normal que exista la leyenda urbana de que unos bichos tan resistentes serían capaaces de sobrevivir a un holocausto nuclear, pero los científicos no han encontrado ninguna evidencia genética que la confirme. Eso sí, la cucaracha roja es indudablemente una todoterreno, y esto le ha supuesto una ventaja frente a otros insectos estas para habitar ambientes hostiles. Esto explicaría cómo ha conseguido convertirse en el insecto más grande que vive entre nosotros.

La secuenciación del genoma es probable que ofrezca muchos beneficios, como aprender cómo es capaz de sobrevivir en ambientes que matarían a la mayoría de otros insectos y animales, o cómo es capaz de regenerar extremidades, afirman los investigadores. Y también existe la posibilidad de que al estudiar su genoma, los científicos encuentren su debilidad, y con ella, la forma de erradicarlos.

Beatriz de Vera
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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