Malas noticias para la astronomía: el telescopio James Webb ya no será lanzado el próximo año

NASA / JPL

El telescopio espacial James Webb es uno de los proyectos más esperados de la NASA, su puesta en operatividad podría cambiar la forma como entendemos el mundo al estudiar exoplanetas en estrellas lejanas. Sin embargo el ambicioso proyecto acaba de sufrir otro retraso: el lanzamiento del Webb, que se esperaba antes a mediados de 2019 (y antes de octubre de 2018), se ha retrasado al menos hasta mayo de 2020.

El administrador interino de NASA, Robert Lightfoot y otros miembros de la organización anunciaron la noticia en una conferencia telefónica. "Todo el hardware de vuelo del observatorio está ahora completo", dijo Lightfoot. "Sin embargo, los problemas que salieron a la luz con el elemento de la nave espacial nos están impulsando a dar los pasos necesarios para reenfocar nuestros esfuerzos en la realización de este ambicioso y complejo observatorio", añadió.

Sucesor del Hubble

Como mencionamos en una entrevista hace unos días, el Webb es esencialmente el sucesor del Hubble, que ha cumplido su tiempo de operación y ha superado con creces los parámetros de su misión y está llegando al final de su vida útil. Concebido hace más de 20 años, se ha enfrentado a repetidos retrasos, como se podría esperar en cualquier proyecto de esta escala.

El telescopio de 8 mil millones de dólares será el mejor ojo en el cielo y el más solicitado, pero debido a que será colocado a unos 1.5 millones de kilómetros de la Tierra en el punto Lagrange 2 (o L2), una vez que sea lanzado no podrá ser revisado ni visitado (como ocurrió en alguna ocasión con el Hubble). Eso significa que todo, en uno de los dispositivos de imagen más complejos jamás creados, debe funcionar perfectamente en el espacio exterior durante décadas, sin posibilidad de intervención física. Por eso se entiende la extrema precaución con la que se está manejando este telescopio.

Varios problemas pequeños han surgido durante las pruebas, como un accidente de cableado que creó una rotura en el inmenso protector solar plegable. "Esos son errores evitables, pero en el desarrollo de sistemas muy complejos, esas cosas sí ocurren", dijo un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental.

Una consecuencia de los retrasos y las nuevas pruebas es que el proyecto ahora probablemente superará su límite presupuestario de 8 mil millones de dólares y tendrá que volver a ser autorizado por el Congreso estadounidense. Teniendo en cuenta el presupuesto abultado, el Webb parece un ejemplo de responsabilidad fiduciaria extrema, y ​​el Congreso sabe que regatear, retrasar aún más o reducir costos simplemente lo costará más a largo plazo.

Esta no es la primera vez que el James Webb sufre un atraso, a principios de marzo se supo que el lanzamiento se había pospuesto una vez más durante varios meses debido a problemas técnicos. Si deseas saber más sobre esta compleja máquina espacial, no dudes en leer la entrevista que N+1 le hizo a Christine Pulliam, supervisora ​​de investigación adjunta del proyecto.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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