¿Se te ha aparecido Jesús en una tostada? La ciencia dice que es normal si tienes fe

El fenómeno se denomina pareidolia y se basa en causas físicas. /Flickr

Hay personas que afirman haber visto la cara de Jesús, la Virgen María o de Elvis Presley, en una pared, en las nubes, o en la tostada de su desayuno. Es más, como si fuera el reverso blasfemo de aquello de que dios está en todas partes, hay quién ha visto la cara de su hijo hasta en el culo de un perro. Un equipo internacional de investigadores descubrió que el fenómeno, que se denomina pareidolia, es normal y se basa en causas físicas.

"Nuestros hallazgos sugieren que es común que las personas vean características inexistentes porque los cerebros humanos están conectados de forma única para reconocer rostros, de modo que incluso cuando solo hay una leve sugerencia de rasgos faciales, el cerebro lo interpreta automáticamente como una cara", explica Kang Lee, del Instituto de Estudios del Niño Eric Jackman de la Universidad de Toronto (Canadá), y coautor del trabajo, publicado en 2014 en la revista Cortex.

Más posibilidades de verlo si tienes fe

Los investigadores hallaron que las personas pueden verse inclinadas a ver diferentes imágenes, como rostros, palabras o letras, según lo que esperan ver, lo que a su vez activa las partes específicas del cerebro que procesan dichas imágenes. Es decir, es más propenso a ver a Jesús un ferviente creyente, que alguien que no tiene la imagen muy presente en su cabeza.

Aunque este fenómeno se conoce desde hace siglos, poco se sabe sobre los mecanismos neuronales subyacentes que lo causan. En el primer estudio de este tipo, los investigadores estudiaron escaneos cerebrales y respuestas de comportamiento a personas que ven rostros y letras en diferentes patrones. Descubrieron que la cara no se debe a una anomalía cerebral o imaginación, sino que es causada por el trabajo combinado de la corteza frontal que ayuda a generar expectativas y envía señales a la corteza visual posterior para mejorar los estímulos de interpretación del mundo exterior.

Por otro lado, existe la apofenia, tendencia a percibir conexiones y significado entre cosas que, aunque parecen estar relacionadas, en realidad no lo están. Descrita por primera vez en 1958 como la “visión carente de conexiones (acompañada de) una sensación específica de significado anormal", por el psiquiatra alemán Klaus Conrad. Con el tiempo la apofenia ha llegado significar la tendencia humana universal a buscar patrones en la información aleatoria.

Beatriz de Vera
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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