Hubble descubre de casualidad a la estrella más lejana jamás observada

Esta imagen muestra el gran cúmulo de galaxias MACS J1149.5 + 2223, cuya luz tardó más de 5 mil millones de años en alcanzarnos.
NASA/ESA

En 2016 unos astrónomos realizaban algunas observaciones de SN Refsdal, una supernova muy lejana a nosotros. Ahora, gracias al Telescopio Espacial Hubble, una inesperada fuente de luz proveniente de la misma galaxia se ha convertido en la estrella más lejana jamás observada.

Recibe el nombre de Ícaro y se encuentra en una galaxia espiral a 9.000 millones de años luz. Ningún telescopio creado por el hombre hasta la actualidad tiene el poder de observar una estrella a una distancia tan lejana, pero la suerte parece haber jugado de nuestro lado. Más detalles en Nature Astronomy.

“Es la primera vez que vemos una estrella individual magnificada tan lejana”, explica Patrick Kelly, investigador de la Universidad de Minnesota y líder de este estudio. “Somos capaces de ver galaxias muy lejanas, pero esta estrella está 100 veces más lejos que la siguiente estrella individual que podemos estudiar, excepto si contamos las explosiones de supernova como una estrella”, añade.

Lentes gravitacionales

La razón por la que hemos sido capaces de observar una estrella tan lejana es gracias a un fenómeno conocido como lente gravitacional. Entre la estrella y nosotros se encuentra un cúmulo muy masivo de galaxias, cuya gravedad deforma el espacio-tiempo entre nosotros y logra formar una especie de gran lupa cósmica. En consecuencia, la luz de los objetos distantes detrás de ella se amplifica.

En este caso, el gran cúmulo de galaxias se llama MACS J1149+2223 y está situado a unos 5.000 millones de años luz de la Tierra. Y gracias a la potencia y sensibilidad del Hubble, se ha conseguido observar esta estrella tan lejana.

“A través del análisis y de la comparación de los datos captados previamente por Hubble, hemos determinado que esta nueva fuente de luz es una estrella que está situada en la misma galaxia que la supernova Refsdal”, explica José Diego, científico del Instituto de Física de Cantabria (IFCA).

Ícaro

Su nombre original es MACS J1149+2223 Estrella Lentificada 1, pero para los amigos: Ícaro. La luz de esta estrella ha viajado por todo el medio intergaláctico hasta nosotros, y con esto amplificar su brillo unas 2.000 veces. Debido a esto, los científicos creyeron oportuno bautizar a esta estrella como el personaje de la mitología griega, Ícaro, conocido por acercarse demasiado al Sol con sus alas de plumas y cera.

“Pudimos establecer que Ícaro es una estrella supergigante azul. Un tipo de estrella mucho más grande, masiva, caliente y, posiblemente, miles de veces más brillante que el Sol”, comentó Ismael Pérez Fournon de la Universidad de La Laguna (ULL) y del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)

Materia Oscura

El descubrimiento de Ícaro va más allá de tan solo observar una estrella muy lejana. Recibir la luz de esta estrella individual permite estudiar la naturaleza de la materia oscura del cúmulo, poniendo a prueba la teoría que establece que la mayor parte de materia oscura se encuentra en los agujeros negros primordiales.

“Si la materia oscura estuviese compuesta por agujeros negros similares a los que está detectando LIGO (Observatorio de ondas gravitatorias por interferometría láser), la señal observada de Ícaro hubiera sido muy distinta, con lo cual podemos descartar este tipo de candidatos”, agrega José Diego.

“Este tipo de estudios permitirá en el futuro acotar otros modelos de materia oscura, como por ejemplo los modelos que postulan partículas de materia oscura súperligeras y con efectos cuánticos”, señala Tom Broadhurst, investigador de la Universidad del País Vasco (UPV) y miembro del equipo de investigadores.

La naturaleza individual de Ícaro aún no está determinada al cien por ciento. Algunas imágenes tomadas semanas después parecen indicar que en realidad se trataría de un sistema binario, dos estrellas orbitando alrededor de la otra.

El estudio de las estrellas es un campo realmente fascinante y que pronto podría mejorar con el desarrollo de mejores telescopios. Hace unas semanas nuevas observaciones revelaron la existencia de gas de hidrógeno en la época en que las estrellas apenas comenzaban a encenderse. Además, científicos idearon una forma de comprender cómo evoluciona la materia en el espacio interestelar y cómo nacen nuevas estrellas en las nubes moleculares.

 

Adrian Díaz
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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