Kevin Mitnick, el hacker que dejó la cárcel para convertirse en una estrella pop de la ciberseguridad

Jalisco Talent Land 2018

En el principal escenario del Jalisco Talent Land 2018, Kevin Mitnick ingresó como si fuera una estrella pop: el presentador mexicano que le dio la bienvenida, de hecho, lo presentó cómo el David Beckham o el Kobbe Bryant de la ciberseguridad, nada menos. Con el recinto abarrotado, programadores y aspirantes a expertos en ciberseguridad, investigadores, periodistas y público en general recibieron a acaso el hacker más famoso del mundo, quien confesó no se esperaba tal recibimiento en Guadalajara. 

“Vulnerar la seguridad de las firmas antes me trajo muchos problemas; hoy lo disfruto, me pagan por ello, y lo que es mejor, lo hago con autorización”, manifestó Mitnick, desatando aplausos entre los presentes. 

Con 54 años, y en toda su plenitud como hacker, cracker (vulnerador de sistemas) y phreaker (experto en teléfonos y redes móviles), Mitnick se desenvolvió con soltura en el escenario de la primera edición del evento de innovación para contar cómo pasó de ser un prófugo del FBI, el cibercriminal más buscado luego de hackear decenas de compañías de los EEUU por hobby, estar preso, a luego ser uno de los consultores de ciberseguridad más célebres, dueño de su propia empresa, Mitnick Security. Eso si, ya no le gusta que lo llamen hacker. “Es como si Pablo Escobar se hubiese vuelto un farmacéutico”, exclamó provocando risas.

La ingeniería social

Conforme avanzaba la charla, Mitnick contó cómo dio sus primeros pasos en el hacking, cuando logró penetrar a los sistemas de su escuela robando la clave de su profesor de computación. Posteriormente logró hackear el sistema de pago de billetes en un bus logrando que los usuarios viajaran gratis. Finalmente, incursionó en el phreaking, consiguiendo llamar a cualquier parte del mundo ingresando cierto código. Le acabaron cortando su propia línea, algo que logró restituir gracias a una disciplina que llegó a dominar a la que llama ingeniería social, que consiste en convencer a los empleados de la empresa víctima que le faciliten datos que deseaba para conseguir sus objetivos. Con la ingeniería social llegó incluso a conseguir una identidad falsa, más tarde. 

Entre las firmas que Mitnick tuvo como víctimas estuvo la propia cadena McDonalds, donde hackeó un sistema de autoservicio. La Pacific Bell, firma de telefonía, también estuvo entre las que sufrieron por sus habilidades, así como bancos u otras empresas tecnológicas. El programador contó que su principal motor por el hacking fue el desafío intelectual, la aventura y la adrenalina de ser perseguido, y nunca el causar daño a las personas.

La charla se hizo larga, se programó entre 21 y 23 horas, y cuando algunos ya bostezaban con las aventuras autobiográficas de Mitnick, este logró recautivar al público mostrando sus juguetes favoritos: una serie de gadgets de diverso calibre para hackear a distancia tarjetas bancarias, o tarjetas-llave UHF fácilmente desde lugares tan inverosímiles como el urinario de un baño. 

El carismático ex ciberdelincuente y hoy exitoso consultor, no dejó de hacer un llamado a compañías a no caer en un grave error: “no querer invertir en sistemas de seguridad sólidos por que cuesta caro”. 

Hasta el 6 de abril, el Jalisco Talent Land reunirá a unos 30.000 asistentes en escenarios temáticos dedicados a la comunicación y el marketing, los drones y la robótica, la inteligencia artificial y el blockchain, videojuegos, actividades para desarrolladores y un espacio para emprendedores.

Aquí, resumimos las actividades calificadas de imperdibles por la organización. 

 

Daniel Meza
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma

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