La Vía Láctea crece sin prisa pero sin pausa: aumenta 500 metros por segundo

Imagen compuesta de NGC 4565 utilizada en el nuevo estudio. /IAC

El Sistema Solar está ubicado en uno de los brazos en el disco de una galaxia espiral barrada que llamamos la Vía Láctea, con un diámetro de aproximadamente 100.000 años luz. Esta consiste en varios cientos de miles de millones de estrellas, con enormes cantidades de gas y polvo, todas entremezcladas e interactuando a través de la fuerza de la gravedad. Y según Cristina Martínez-Lombilla, doctoranda en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC, España), nuestra casa parece estar haciéndose más grande: creciendo, concretamente, 500 metros por segundo.

Según el equipo de investigadores, que presentó sus hallazgos este martes en la Semana Europea de Astronomía y Ciencia Espacial en Liverpool (Reino Unido), el crecimiento equivaldría a un aumento del 5% por ciento al cabo de 3.000 millones de años, informa Phys.org. También se propusieron establecer si otras galaxias espirales similares a la Vía Láctea realmente están creciendo, y si es así, qué significa esto para nuestra propia galaxia.

Un problema para establecer la forma de la Vía Láctea es que vivimos dentro de ella, por lo que los astrónomos miran galaxias similares en otros lugares como análogas para las nuestras. Algunas regiones de formación de estrellas se encuentran en el borde exterior del disco, y los modelos de formación de galaxias predicen que las nuevas estrellas aumentarán lentamente el tamaño de la galaxia en la que residen.

Los científicos midieron la luz en estas regiones procedentes de estrellas azules jóvenes, y midieron su movimiento vertical (hacia arriba y hacia abajo desde el disco) de las estrellas para calcular cuánto tardarían en alejarse de sus lugares de nacimiento. Calcularon así que las galaxias como la Vía Láctea están creciendo a unos 500 metros por segundo, lo suficientemente rápido como para cubrir la distancia de Liverpool a Londres (o de Madrid a Zaragoza) en unos doce minutos.

Este lento crecimiento puede ser discutible en un futuro lejano. Se predice que la Vía Láctea colisionará con la vecina Galaxia de Andrómeda en unos 4.000 millones de años, y la forma de ambos cambiará radicalmente a medida que se fusionen. El equipo usó el telescopio SDSS basado en tierra para datos ópticos, y los dos telescopios espaciales GALEX y Spitzer para datos de casi UV e infrarrojo cercano, respectivamente, para observar en detalle los colores y los movimientos de las estrellas al final del disco encontrado en las otras galaxias.

 La Vía Láctea es una galaxia espiral con un bulto en el centro, miles de años luz de diámetro, que contiene aproximadamente un cuarto de la masa total de estrellas. En el mismo congreso, un equipo internacional dirigido por astrónomos del Observatorio Europeo Austral (ESO) ha presentado el primer mapa de edad a gran escala de esta galaxia, que muestra que un período de formación de estrellas que duró 4.000 millones de años creó la compleja estructura abultada de su núcleo. Para ello han analizado el color, el brillo y la información espectral sobre la química de estrellas individuales. 

Beatriz de Vera
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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