Las piedras de Stonehenge ya estaban allí antes de que llegaran los humanos

Stonehenge. /Wikimedia Commons

Durante siglos, arqueólogos y anticuarios se han preguntado por qué Stonehenge está donde está. No se ha encontrado explicación a por qué esas gigantes piedras se arrastraron millas hasta una ladera poco importante en la llanura de Salisbury y las teorías han ido desde lo más prosaico (era un sitio tradicional de banquete) hasta lo extravagante (las piedras fueron transportadas por extraterrestres antiguos). Ahora, uno de los pocos arqueólogos que ha excavado dentro de Stonehenge dice que tiene la respuesta: algunas de ellas, ya estaban allí antes de que llegaran los humanos.

Mike Pitts ha encontrado evidencia de que dos de los sarsens (las piedras reciben este nombre por estar hechas de sarsen, una arenisca local) más grandes y más importantes, Heel Stone y Stone 16, habían estado allí durante millones de años. Su alineamiento coincidente con el sol del solsticio, notado por aquellos que repoblaron Gran Bretaña después de la última Edad de Hielo, pudo haberle dado significado al sitio. Sus conclusiones han sido publicadas en British Archaeology.

En la década de 1970, se pensó que los sarsens, que pesaban hasta varias toneladas, no se daban de manera natural en la llanura de Salisbury, así que se concluyó que las personas que construyeron Stonehenge deben haber traído todas las piedras desde Marlborough Downs, a 32 kilómetros de distancia.

La clave en dos agujeros

La nueva teoría, sin embargo, afirma que dos de ellas se movieron muy poco de su lugar original. La explicación tiene que ver con dos hoyos enconrados muy cerca de las piedras: uno de hasta 6 metros de diámetro, cerca de Heel Stone, demasiado grande para haber sido cavado como un "encaje" para colocar una piedra. Este agujero siempre había sido un rompecabezas, pero en su interior cabría perfectamente esta piedra, así que Pitts sugiere que Heel Stone salió de este pozo. De haber sido excavada y levantada en el sitio, se explicaría claramente este agujero aparentemente fuera de lugar.

Solo hay otro hoyo de tamaño comparable en Stonehenge, y está muy cerca de Stone 16. Los pozos, como las piedras, yacen a lo largo de un eje del solsticio, y toda la geometría de Stonehenge podría haberse construido en torno a esta coincidencia natural.

La piedra se formó hace millones de años, probablemente durante el período Terciario, y se habría roto y desgastado por el permafrost de las repetidas edades de hielo. Esto, según el investigador, respalda la nueva hipótesis y podría ayudar a esclarecer el misterio de por qué se eligió la ubicación de Stonehenge.

Wessex Archaeology descubrió en 2016 la construcción de varias zanjas y terraplenes en el territorio de Larkhill. Los fragmentos encontrados de huesos de vaca, cuencos de cerámica y cráneos humanos han permitido a los investigadores a concluir que el monumento fue utilizado como centro ceremonial. Su construcción se remonta al período comprendido entre 3750 y 3650 a. C.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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