Este pequeño sensor debajo de la piel podrá medir el nivel de alcohol en la sangre

David Baillot / UC San Diego Jacobs School of Engineering

Ingenieros estadounidenses han desarrollado un chip de aproximadamente un milímetro cúbico, que se puede implantar debajo de la piel para controlar constantemente el nivel de alcohol en la sangre. Para obtener energía no usa una batería propia, sino una fuente de alimentación externa, como un reloj inteligente, según un comunicado de prensa de la Universidad de California, en San Diego, EEUU. Se supone que el dispositivo se puede usar para monitorear a pacientes sometidos a tratamiento de dependencia al alcohol.

Comúnmente, el nivel de alcohol en la sangre se controla a través de un análisis del aire exhalado. A pesar de lo cómodo que resulta usar este método, no sirve para mediciones permanentes, y su precisión es inferior al análisis de sangre. Al mismo tiempo, un análisis de sangre no es tan cómodo de realizar porque debe hacerse en un laboratorio, y es difícil realizar las mediciones durante un largo período de tiempo.

Los ingenieros dirigidos por Drew Hall, de la Universidad de California, crearon un sensor de etanol en miniatura que puede medir la concentración del alcohol en el líquido tisular durante un período largo de tiempo. Dado que la concentración de sustancias en el fluido tisular se correlaciona con su concentración en la sangre, es posible realizar mediciones con bastante precisión. El sensor con un área de 0.85 × 1.5 milímetros se puede implantar debajo de la piel. El chip contiene la enzima oxidasa, que cataliza una reacción ante el alcohol liberando peróxido de hidrógeno.

El tamaño del chip en comparación con la moneda estadounidense de un centavo

David Baillot / UC San Diego Jacobs School of Engineering


El chip no cuenta con batería propia. Funciona desde una fuente de alimentación externa que se puede colocar cerca, por ejemplo, en un reloj inteligente o un brazalete. Cuando la enzima reacciona con el alcohol, las propiedades electroquímicas del sensor cambian y el dispositivo externo puede leer las muestras mediante la retrodispersión de la señal de radio. Los desarrolladores afirman que el dispositivo consume 970 nanovoltios de energía para su funcionamiento y se puede utilizar para el monitoreo a largo plazo. Los investigadores han probado su funcionamiento en piel de cerdo.

Recientemente, un grupo de ingenieros de la Universidad de Northwestern, EEUU, en conjunto con uno de los hospitales de Chicago, comenzó a probar un sensor cutáneo para monitorizar el habla en pacientes que sufrieron un accidente cerebrovascular. Como se informa en el sitio web oficial de la universidad, dicho sensor es completamente portátil, se adjunta a la garganta y permite distinguir las vibraciones de las cuerdas vocales.

María Cervantes

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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