Tirpitz: colosal buque nazi de la II Guerra Mundial que dejó una profunda marca en el medio ambiente

Tirpitz / Wikimedia Commons

Apodada como La reina solitaria del norte por los noruegos y La bestia por Winston Churchill, el Tirpitz fue el buque de guerra más imponente de los nazis. Además, es el barco de guerra más grande jamás construido por una armada europea. Con aquel colosal tamaño, podrías creer que era fácilmente detectable por el enemigo. Sin embargo, esta enorme nave podía esconderse a plena luz del sol.

Niebla tóxica

Durante la Segunda Guerra Mundial, la armada nazi usó una niebla artificial tóxica para poder ocultar el barco cuando estaba anclado cerca de las costas noruegas. Y según una nueva investigación, este gas usado por los nazis tuvo repercusión en algunos árboles cercanos a las zonas de batalla.

“Los efectos de un enfrentamiento militar durante la Segunda Guerra Mundial siguen siendo evidentes en los bosques de Noruega”, dijo Claudia Hartl, investigadora de anillos de árboles en la Universidad Johannes Gutenberg (Alemania).

Hartl presentó sus hallazgos en la reunión anual de la Unión Europea de Geociencias. Aunque su área de estudio no es precisamente la dendrocronología de guerra, estaba tomando algunas muestras de pinos alrededor de una zona cercana a Escandinavia. Su objetivo principal era construir un registro de las temperaturas anuales en los últimos 2.000 años.


Tirpitz / Wikimedia Commons

Los anillos de los árboles

Según LiveScience, la investigadora explicó que los árboles se comportan de acuerdo la temperatura que los rodea. Si el árbol pasa por un periodo frio, formará un anillo angosto. Pero si el periodo es cálido, entonces formará un anillo ancho. 

Hartl y su equipo examinaron árboles cerca de la zona donde solía anclar esta nave y descubrieron una anomalía muy extraña. Aproximadamente en el año 1945, los árboles no produjeron anillos.

Los efectos del Tirpitz

Tratando de buscar una explicación, encontraron que durante estos años, el Tirpitz había sido anclado cerca de Kåfjord, un municipio cerca de las costas noruegas donde habían estudiado a los árboles. El acorazado había sido dejado ahí para infundir temor sobre los barcos aliados que llevaban suministros a la Unión Soviética de ese entonces.

Al analizar muestras de pinos de 6 sitios cercanos a las costas, se dieron cuenta que los árboles más alejados de Tirpitz se vieron menos afectados por la niebla artificial. Casi el 60% de estos árboles no produjeron anillos en el año 1945. Incluso, algunos otros dejaron de producirlos durante varios años después de la guerra. Esto, sin duda, daño su capacidad de fotosíntesis.

Claudia Hartl se tomó un momento para reflexionar sobre el impacto humano en los ecosistemas. “En el norte de Escandinavia, a través de este impacto de la Segunda Guerra Mundial, los árboles tardaron 12 años en recuperarse. Es un impacto realmente fuerte”.

Durante la Segunda Guerra Mundial ocurrió una gran variedad de sucesos que hasta el día de hoy generan polémica. Hace unos meses, se descubrió que unos agentes nazis en Chile planeaban destruir el Canal de Panamá en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, un acto que podría haber cambiado o alterado el curso de la historia. Además, los nazis intentaron resucitar a animales europeos autóctonos extintos en busca de la pureza racial.

 

Adrian Díaz
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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