Parásitos de la malaria hacen que el olor humano sea más atractivo para el mosquito portador

Ryszard/ flickr.com

Los agentes causantes de la malaria, que viven en las células rojas de la sangre, tienen la capacidad de cambiar el olor de la piel humana, y hacerla más atractiva para el mosquito portador, según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. Sus autores pudieron identificar compuestos químicos específicos que atraen a los mosquitos.

Los mosquitos encuentran a una persona por el olor de los aldehídos secretados por la piel. Las diferencias en el olor dependen del peso, factores hormonales y genéticos. El olor corporal puede verse afectado por enfermedades, trastornos metabólicos, infecciones. La atracción que causa el portador de la malaria en el mosquito portador (Anopheles gambiae) es beneficioso para el parásito de la malaria (Plasmodium falciparum), debido a que aumenta la probabilidad de transmisión del parásito a un nuevo huésped.

Un grupo de científicos dirigido por Ailie Robinson, del Instituto de Higiene y Medicina Tropical de Londres, sugirió que la malaria cambia el olor de una persona e influye en su nivel de atracción para los mosquitos. Para probar esta hipótesis, los científicos recolectaron muestras de olores en niños de 5 a 12 años que viven en el oeste de Kenia. El estudio incluyó niños sanos y pacientes con malaria en la etapa de incubación. Los científicos recogieron calcetines, que los niños usaron durante la jornada. Al día siguiente, los niños infectados comenzaron a recibir tratamiento y, después de otros 21 días, los calcetines fueron tomados de nuevo.

Luego, los científicos colocaron los calcetines en las entradas de las habitaciones, donde se encontraba el Anopheles gambiae, y registraron aquellos que los atrajo más. Resultó que los mosquitos preferían el olor de los niños con malaria, y se sentían más atraídos por los olores de los niños infectados que los olores de los mismos niños 21 días después del inicio del tratamiento.

El análisis químico mostró que con el aumento de la densidad del parásito, la concentración de aldehídos en la sangre se incrementa. Al agregar una mezcla de estos aldehídos a un cebo también lo hizo más atractivo para los mosquitos. El aumento del contenido de aldehído en el olor corporal, presumiblemente, está asociado con el estrés oxidativo característico de la malaria que afecta las células del hígado y los eritrocitos. Los autores sugieren que si los parásitos estimulan indirectamente la liberación de sustancias que atraen a los mosquitos portadores, entonces los genes subyacentes a esta estimulación se transmiten con mayor frecuencia a nuevos huéspedes y se conservan en el proceso de selección.

Los resultados del estudio pueden ayudar a mejorar las trampas para mosquitos. Además, los "aldehídos de la malaria" pueden servir como biomarcadores de la enfermedad.

La malaria es una enfermedad causada por un parásito que vive en el intestino del mosquito e infecta a los seres humanos cuando son mordidos por este bicho. Pese a que mucho se ha avanzado en su prevención y tratamiento, en 2015, hubo aproximadamente 212 millones de casos de malaria y 429.000 muertes. Además, la infección se ha vuelto cada vez más resistente a los fármacos. Pero en los últimos años, ha venido al rescate una nueva herramienta: la modificación genética.

Dos estudios publicados en 2017 en la revista Science ilustran el potencial de esta técnica para combatir la enfermedad. Ambos se realizaron en el Instituto de Investigación de Malaria de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.). El primero de ellos se centró en si los mosquitos que han sido modificados genéticamente para ser más resistentes al parásito causante de la malaria se volverían más débiles y menos capaces de aparearse y reproducirse, algo que sería ineficiente, porque para ser un arma efectiva deben ser tan aptos como los salvajes y capaces de transmitir su modificación genética en gran escala a las generaciones futuras.

 

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en 
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