ADN de mexicanos son la prueba del drama humano de filipinos en Latinoamérica en siglos 16 y 17

Galeón español, foto referencial
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Gracias a métodos sofisticados y modernos para analizar el genoma de las personas, y ayudados por estadísticas y bases de datos genéticas de gente actual de todo el mundo, un equipo de científicos pudo separar la ascendencia y la mezcla de la población mexicana con una precisión nunca antes vista, recuperando historias tanto de inmigrantes asiáticos y africanos durante la colonia de los europeos hispánicos lo que es el actual México. Los resultados fueron plasmados en un artículo prepublicado y reseñado por el portal ScienceMag.

En los siglos XVI y XVIII en las calles de Ciudad de México había gente de todo el mundo: colonos españoles circulando alrededores de la catedral construida sobre ruinas aztecas, aborígenes de diversos lugares de las Américas, incluyendo soldados que se unieron a la causa hispana. También africanos, libres y esclavizados. Y finalmente asiáticos, quienes fueron llevados a México en galeones españoles, algunos voluntariamente y otros forzados. Todos ellos se unieron y mezclaron por primera vez en la América Latina colonial. 

Ahora, la ciencia moderna describe esta mixtura cultural enriqueciendo nuestro punto de vista analizando los genomas de la gente actual. Ayuda a afinar significativamente las experiencias históricas y prácticas de aquel que dejaron una marca en nuestros genomas, de acuerdo a la genetista María Ávila-Arcos, entrevistada por el referido medio.

El trabajo liderado por Juan Esteban Rodríguez, del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (LANGEBIO) en Irapuato, México, buscaba inicialmente explorar al detalle los hilos que conforman de la bastante amplia diversidad racial mexicana. A inicios del siglo XIX, muchos chinos llegaron a México a construir rieles en los estados más norteños del país. Rodríguez, nacido en la región, quiso identificar la contribución de los inmigrantes chinos a la población mexicana actual.

Pero cuando rebuscó en una base de datos de 500 genomas mexicanos, y buscó entre variantes genéticas más comunes en poblaciones asiáticas, se dio con una sorpresa. Mucha gente del norte de México tenía ancestros asiáticos, pero no eran los únicos. Cerca de un tercio de las personas estudiadas en Guerrero, un estado costero hacia el lado del Pacífico en el suroeste (2.000 km al sur de la frontera norte), tenía también un 10% de ancestros asiáticos, mucho más que la mayoría de mexicanos. Y al comparar sus genomas con el de asiáticos de la actualidad, halló que estaban más estrechamente relacionados a poblaciones de Filipinas e Indonesia.

Rodríguez y Andres Moreno-Estrada, coautor y genetista poblacional en LANGEBIO, revisaron la historia para saber quienes podrían ser los ancestros de estas personas.  Aprendieron, de historiadores que revisaron documentos de embarcaciones y otros documentos de comercio, que durante los siglos XVI y XVII galeones españoles navegaron entre Manila y el puerto de Acapulco, en Guerrero, cargando bienes y personas, incluyendo asiáticos esclavizados. Pese a que los historiadores conocían de este intercambio transpacífico de esclavos, los orígenes de sus víctimas se perdieron. Una vez llegados a México, todos eran registrados como “chinos”, de acuerdo a Moreno-Estrada, que presentó el trabajo en la Asociación de Antropólogos Físicos en EEUU (AAPA). Esta historia oculta no se conocía hasta ahora, gracias al estudio genético.

También los africanos

Otros investigadores analizaron el legado de otro grupo marginado en México: los africanos. Decenas de miles de africanos esclavizados y liberados vivieron en México durante los siglos XVI y XVII, incluso ganando en número a los propios europeos y hoy casi todos los mexicanos llevan consigo aproximadamente un 4% de ascendencia africana. El porcentaje es más alto en comunidades en Guerrero y Oaxaca, muchas de ellas aisladas, y hasta con un 26% de ascendencia africana, la mayoría del África Occidental. 

También hay pruebas provenientes del periodo colonial: Corey Ragsdale, bioarqueólogo de la Universidad de Illinois del Sur en Edwardsville, examinó rasgos dentales y craneales de esqueletos (muchos de ellos similares y comunes entre los africanos) enterrados en Ciudad de México entre el siglo XV y XVI. Concluyeron que entre un 20 y 40% de ellos eran de ascendencia africana. 

Los europeos (y no europeos)

En una publicación reciente en bioRxiv, se detalla cómo se usó datos genéticos de 6.500 personas nacidas en Brasil, Chile, Colombia, México y Perú para identificar de qué manera contribuyeron los grupos nativos americanos específicos y varias poblaciones de la península ibérica en los genomas modernos. Si bien los autores declinaron hacer declaraciones al respecto (al estar el artículo en fase de revisión), es el análisis genético de mayor alcance de las poblaciones latinoamericanas hasta la fecha. Un descubrimiento sorprendente es que hay variaciones genéticas comunes en la región este del Mediterráneo y África Septentrional, esto es, entre judíos sefardíes y Latinoamérica (en ¡un cuarto!) del total de individuos muestreados. Los autores, de la Universidad de Fudan en Shanghái, China, y Garrett Hellenthal de la Universidad de Londres, Reino Unido, asocian una parte importante de esta ascendencia con los conversos, judíos convertidos al cristianismo en 1492, cuando España expulsó a los de su creencia. Algunos de ellos, por la persecución, lograron hacerse camino a América Latina, lo que explica su presencia genética en la región.

Todo indica que la historia aun esconde sutilezas significativas en lo que se refiere a los ancestros latinoamericanos, y la colonización es mucho más compleja de lo que nos dicen algunos libros de historia.

 

Daniel Meza
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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