La educación, más que el dinero, podría ser el factor determinante en la longevidad de una nación

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Cuando los países se desarrollan económicamente, las personas viven vidas más largas. Los expertos en desarrollo siempre han creído que esto se debe a que tener más dinero aumenta la esperanza de vida, pero un nuevo y gigantesco estudio sugiere que la educación puede jugar un papel aún más importante.

En 1975, los economistas relacionaron el aumento de la esperanza de vida contra la riqueza de los países, y concluyeron que la riqueza misma aumenta la longevidad. Esta era una conclusión evidente, todo lo que las personas necesitan para estar sanas, desde alimentos hasta atención médica, cuesta dinero.

Sin embargo, unos años después se demostró que los datos no siempre apoyaban esa teoría. Los auges económicos no siempre significan vidas más largas. Además, en los años ochenta, los investigadores descubrieron que las ganancias en la alfabetización estaban asociadas con mayores aumentos en la esperanza de vida que las ganancias en riqueza. Finalmente, las personas más educadas en cualquier país tienden a vivir más tiempo que sus compatriotas menos educados. Pero esas personas también tienden a ser más ricas, por lo que ha sido difícil desentrañar qué factor está aumentando la esperanza de vida.

Así mismo, estudios pasados han sugerido que los hijos con madres mejores educadas (en vez de más ricas), tienen más probabilidades de sobrevivir. Pero los datos no estaban disponibles para desenredar de manera similar si la educación o la riqueza generaban una mayor esperanza de vida en los adultos.

La educación, mejora la riqueza y la longevidad

Por eso, Wolfgang Lutz y sus colegas del Instituto Internacional de Análisis Aplicado de Sistemas en Viena han compilado datos promedio sobre el PIB por persona, esperanza de vida y años de educación de 174 países, que datan de 1970 a 2010.

Los resultados, publicados en Population and Development Review, encontraron que, al igual que en 1975, la riqueza se correlacionaba con la longevidad. Pero la correlación entre la longevidad y los años de escolaridad fue más estrecha, con una relación directa que no cambió con el tiempo, como ocurre con la riqueza.

Cuando el equipo colocó estos dos factores en el mismo modelo matemático, descubrieron que las diferencias en la educación predecían de cerca las diferencias en la esperanza de vida, mientras que los cambios en la riqueza apenas importaban.

Lutz argumenta que debido a que la escolaridad ocurre muchos años antes de que una persona haya alcanzado su esperanza de vida, esta correlación refleja la causa: una mejor educación conduce a una vida más larga. También tiende a generar más riqueza, razón por la cual la riqueza y la longevidad también están correlacionadas. Pero lo importante, dice Lutz, es que la riqueza no parece estar impulsando la longevidad, como pensaron los expertos; de hecho, la educación los está impulsando a ambos.

Él piensa que esto se debe a que la educación mejora permanentemente las capacidades cognitivas de una persona, permitiendo una mejor planificación y autocontrol a lo largo del resto de su vida. Esta idea es respaldada por el hecho de que las personas que son más inteligentes, según lo medido por IQ, parecen vivir más tiempo.

Los economistas dudan del estudio

Aunque los educadores, médicos y demás profesionales de la salud ven con buenos ojos los resultados del estudio realizado por Lutz, los economistas tienen sus dudas. Después de todo, todo el sistema económico mundial está basado en la generación de riqueza, y no el mejoramiento de la educación, como motor de crecimiento.

Sangheon Lee, de la Organización Internacional del Trabajo de la ONU en Ginebra, Suiza, acepta que la educación afecta la vida útil, pero duda de que modelos simples como el de Lutz puedan resolver completamente la causa y el efecto. "Es un problema econométrico muy difícil", dice, y la salud, la riqueza y la educación se afectan entre sí.

Sin embargo Lutz dice que los ejemplos extremos son reveladores. "Cuba es muy pobre pero tiene una expectativa de vida más alta que los EE.UU. porque está bien educada". Mientras tanto, en Guinea Ecuatorial, rica en petróleo pero con poca educación, las personas raramente llegan a los 60 años.

Una de las personas que actualmente destaca por su inteligencia, al mismo que tiempo que por su riqueza, es Elon Musk. Por eso, el CEO de SpaceX y Tesla entiende el valor de la educación y ha creado una escuela especial para sus hijos llamada Ad Astra.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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