Los solitarios tiburones peregrinos están nadando en grupos de miles y nadie sabe por qué

Esta especie suele ser bastante solitaria. /Flickr

Cientos tiburones peregrinos (Cetorhinus maximus), el segundo pez más grande del mundo, han sido vistos nadando en grupos masivos, un comportamiento muy desconcertante en una especie que suele ser bastante solitaria.

Un nuevo estudio, publicado en Journal of Fish Biology, ha revelado que mientras el grupo de investigadores, del Centro de Ciencias Pesqueras Nordeste de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), intentaba localizar las ballenas francas del Atlántico Norte en peligro de extinción, se encontraron con que, entre 1980 y 2013, cientos de tiburones peregrinos detectados en sus censos aéreos, se congregaban en grupos de casi 1.400 individuos. Si bien, de los 10.000 avistamientos , el 99% eran de grupos de siete tiburones peregrinos o menos, fueron diez las ocasiones en las que estos tiburones se reunieron en grupos inusualmente grandes.

Este escualo, que figura como especie vulnerable, pasa el 90% de su tiempo bajo el agua, y cuando llega a la superficie, normalmente prefiere estar solo o, en el mejor de los casos, pasar el rato en pequeños grupos. Todavía no se conoce el motivo por el que se forman estos bancos exepcionalmente extensos, y las teorías que existen, van desde el apareamiento hasta la alimentación y la protección.

El mayor de estos grupos, descubierto en 2013 frente a la costa sur de Nueva Inglaterra, revela algunas pistas vitales. Según los investigadores, en ese caso, los 1.398 individuos se estaban alimentando de zooplancton. El estudio propone que estos tiburones podrían juntarse para ayudar a reducir el arrastre que se produce cuando abren la boca para alimentarse. Al taparse unos con otros, como hacen los ciclistas cuando corren, estos tiburones podrían estar ahorrando la energía que tanto necesitan mientras se alimentan.

El problema, según los científicos, es que los datos aéreos no pueden hacer mucho por resolver este misterio, pero acercarse demasiado podrían alterar el comportamiento de estas criaturas.

A principos de este año, un equipo de investigadores de la Universidad de Chicago (EE.UU.), el University College de Dublín (Irlanda) y la Universidad de Cambridge (Reino Unido) publicó un estudio sobre un fósil de tiburón de 385 millones de años que sugería que los seres humanos y los tiburones compartieron un ancestro común hace aproximadamente 440 millones de años. 

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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