Día mundial de la Malaria: Hallado, tras 20 años de estudio, el objetivo para una vacuna potencialmente eficaz

OMS

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de la mitad de la población mundial está expuesta a la malaria, también llamada paludismo. Solo en 2015 hubo unos 212 millones de casos de contagio, que costaron la vida a 429.000 personas. La intensificación de las medidas de prevención y control se ha traducido en una reducción de las tasas de mortalidad del 29% en todo el mundo desde el 2010, pero el África subsahariana sigue soportando una parte desproporcionadamente elevada de la carga mundial de esta enfermeadad: en 2015, esta región sufrió el 90% de los casos y el 92% de las muertes. 

La malaria es causada por parásitos de la familia Plasmodium que se transmiten a las personas a través de las picaduras de mosquitos hembra infectados del género Anopheles. Una vez que los parásitos han migrado del sitio de la picadura de mosquito en la piel humana, se dirigen a un vaso sanguíneo y de ahí a través del torrente sanguíneo, para finalmente infectar el hígado. Sin embargo, las señales moleculares entre los parásitos y las células huésped humanas que dirigen esta migración no han quedado claras, por lo que es difícil intervenir y detener los parásitos en sus pistas.

Mosquito 'Anopheles'. /OMS

Ahora, un estudio publicado en PNAS, informa sonbre el desarrollo de una vacuna potencialmente eficaz contra la malaria. Se sabía que una proteína que se muestra en la superficie de los parásitos de la malaria llamada TRAP era un objetivo de vacuna de alta prioridad, pero la forma en que interactúa con las células huésped humanas seguía siendo un enigma. Los científicos, del Instituto Wellcome Sanger (Reino Unido), han demostrado por primera vez que la proteína de superficie del parásito de la malaria, TRAP, interactúa directamente con las proteínas llamadas integrinas en la superficie de las células humanas. Por lo que se ha encontrado, finalmente, "un receptor humano para la vacuna antipalúdica de alta prioridad TRAP", según Kirsten Dundas, autora principal del trabajo.

Un mundo libre de malaria presentaría enormes beneficios en términos de salud, equidad y economía. La OMS ha establecido ambiciosos objetivos para reducir la carga de la malaria, y se ha identificado que 21 países tienen el potencial de eliminar la transmisión local de la malaria para 2020. Por ello, más de 180 científicos, líderes del programa antimalárico y políticos de todo el mundo se han unido mediante un proceso consultivo para actualizar la agenda de investigación para la eliminación y erradicación de la malaria. El resultado es malERA Refresh, una agenda de investigación para la erradicación del paludismo que se han publicado como una colección especial en PLOS Medicine. La colección se considera un complemento de la Estrategia Técnica Mundial para la Malaria (GTS) y de la Acción contra la Malaria de la OMS.

Según el documento, desde 2011 se han logrado avances importantes en I + D, incluido el apoyo a pruebas a gran escala de la primera vacuna aprobada (RTS, S), insecticidas no piretroides en curso, nuevas tecnologías genéticas para bloquear la transmisión de parásitos por mosquitos, e identificación de marcadores de parásitos resistentes a los medicamentos. Sin embargo, este progreso se ha combinado con desafíos importantes, como la expansión de la resistencia a los medicamentos y los insecticidas, las lagunas de conocimiento, especialmente cuando se trabaja en entornos de transmisión de enfermedades bajas, y las herramientas para prevenir la reintroducción de enfermedades. En cuanto a la malaria por Plasmodium vivax, la más común fuera de África, se sabe más sobre su biología de transmisión y epidemiología, pero aún nos faltan herramientas para abordarla. Además, la evolución continua de los parásitos y vectores de la malaria plantea nuevos desafíos: un ejemplo es el aumento informado de las infecciones por Plasmodium knowlesi en el sudeste de Asia, así como los cambios en los hábitos de picadura y descanso de los mosquitos.

Así que los expertos afirman que las soluciones a estos problemas requieren tres tipos de actuación: innovación iterativa, es decir, la creación de nuevos medicamentos; innovación transformadora de herramientas y estrategias para reducir o detener la transmisión de parásitos y enfoques integrados adaptados a los contextos locales y las variaciones locales en la dinámica de transmisión de la enfermedad. Para actualizar la agenda, seis paneles con más de 180 expertos de diferentes disciplinas y países participaron en un proceso de colaboración para abordar los progresos realizados y los principales desafíos en las siguientes áreas: ciencia y tecnología básicas; insecticida y resistencia a los medicamentos; caracterizar el depósito y medir la transmisión; diagnóstico, medicamentos, vacunas y control de vectores; intervenciones de combinación y modelado; y sistemas de salud e investigación de políticas.

Mientras tanto, se siguen desentrañando los misterios de esta enfermedad. Un estudio publicado hace unas semanas en Proceedings of the National Academy of Sciences afirmaba que los agentes causantes de la malaria, que viven en las células rojas de la sangre, tienen la capacidad de cambiar el olor de la piel humana, y hacerla más atractiva para el mosquito portador. Los mosquitos encuentran a una persona por el olor de los aldehídos secretados por la piel. Las diferencias en el olor dependen del peso, factores hormonales y genéticos. Las emanaciones corporales pueden verse afectadas por enfermedades, trastornos metabólicos, infecciones. La atracción que causa el portador de la malaria en el mosquito portador es beneficioso para el parásito de la malaria, debido a que aumenta la probabilidad de transmisión del parásito a un nuevo huésped.
 

Beatriz de Vera
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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