La muerte por un “corazón roto” es totalmente posible

Tiritas pa’ este corazón partio
MaxPixel

La conocida expresión “morir de un corazón roto” podría tener alguna base en la realidad. De acuerdo a una nueva investigación, en el período de tres meses después de la muerte de un cónyuge, las viudas y los viudos son más propensos a exhibir factores de riesgo relacionados con la enfermedad cardiovascular y la muerte.

El estudio, publicado en el journal Psychoneuroendocrinology, encontró que las personas que han perdido un cónyuge en los últimos tres meses tienen niveles más altos de citoquinas proinflamatorias (marcadores inmunes que indican inflamación en el torrente sanguíneo) y una menor variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV) en comparación con individuos que no habían sido afectados pero con quienes compartían la edad, el sexo, el índice de masa corporal y el nivel educativo.

Ambos son factores que aumentan el riesgo de un individuo de eventos cardíacos, incluida la muerte. El estudio es el primero en demostrar que el duelo se asocia con niveles elevados de citoquinas ex vivo (que están fuera del organismo) y menor VFC. "En los primeros seis meses después de la pérdida de un cónyuge, las viudas/viudos tienen un 41% más de riesgo de mortalidad", dice el autor principal Chris Fagundes, profesor asistente de psicología en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Rice.

"Es importante destacar que el 53% de este aumento en el riesgo se debe a una enfermedad cardiovascular. Este estudio es un paso importante para comprender por qué ocurre esto al identificar cómo la pérdida [de un ser amado] afecta [al deudo] y puede promover la morbilidad y la mortalidad", agregó Fagundes.

Los datos del estudio

Las 32 personas en duelo que participaron recientemente en el estudio exhibieron niveles 47 % más bajos de VFC que las 33 personas en el grupo de control. Al mismo tiempo, los individuos en duelo exhibieron niveles 7% más altos de TNF-alfa (un tipo de citoquina) y niveles 5% más altos de IL-6 (otro tipo de citocina) que el grupo de control.

Finalmente, los cónyuges en duelo informaron niveles 20% más altos de síntomas depresivos que el grupo de control. Los participantes tenían una edad comprendida entre 51 y 80  e incluían un 22% de hombres y un 78% de mujeres. El sexo y la edad del grupo control fueron comparables, y los resultados fueron los mismos cuando se tuvieron en cuenta las leves diferencias en el peso y las conductas de salud.

Fagundes dice que el estudio se suma a una comprensión creciente de cómo el duelo puede afectar la salud del corazón. Además, el espera que la investigación ayude a los profesionales médicos a comprender mejor los mecanismos biológicos desencadenados por el duelo y permitir la creación de intervenciones psicológicas y/o farmacológicas específicas para reducir o prevenir el costo de un "corazón roto".

"Aunque no todas las personas en duelo corren el mismo riesgo de sufrir un ataque cardíaco, es importante señalar que el riesgo existe", dice Fagundes. "En nuestro trabajo futuro, buscamos identificar qué viudas / viudas están en mayor riesgo y cuáles son resistentes a las consecuencias fisiológicas negativas del duelo", finalizó.

Un caso similar de “corazón roto” fue reportado en octubre del año pasado cuando una mujer de 62 años en EE.UU. llegó a la sala de urgencias con los síntomas propios de un ataque al corazón. La causa de la dolencia había sido la muerte de su mascota, una perrita Yorkshire terrier.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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