La esperada vacuna contra el herpes genital podría estar a la vuelta de la esquina

Herpes genital. /Flickr

El herpes genital es una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes. Se caracteriza por lesiones con cosquilleo, picazón, inflamación y dolor en la piel de los genitales y dentro de la vagina, la uretra y el ano que se curan y reaparecen de forma intermitente. La infección, causada predominantemente por la cepa de herpes simple HSV-2 y algo menos frecuentemente por HSV-1, es incurable, y los intentos anteriores para desarrollar tratamientos y vacunas han fallado.

Pero es posible que por fin estemos cerca de encontrar una vacuna efectiva contra las verrugas genitales causadas por el virus del herpes simple, tras los prometedores resultados de experimentos realizados recientemente en cobayas y monos. Los ensayos de seguridad humana de un candidato a vacuna, compuesto por tres proteínas virales clave, podrían comenzar en menos de 18 meses.

La astucia del herpes simple se debe a su capacidad para evadir el sistema inmunitario del cuerpo (y agentes antivirales circulantes) al esconderse en las neuronas del sistema nervioso periférico cuyas terminaciones, o axones, se encuentran en la piel genital. Hasta dos de cada tres personas permanentemente albergan HSV-1, y uno de cada cinco tiene HSV-2; y aunque solo una fracción de individuos experimenta síntomas observables, incluso aquellos sin lesiones activas pueden transmitirlo a otros. Se sabe que todas las infecciones por HVS ponen a las personas en mayor riesgo de contraer VIH si se exponen a ese virus.

El candidato más reciente, creado por un equipo de la Universidad Estatal de Louisiana (EE.UU.), utiliza una cepa de virus vivo atenuado que fue diseñado con mutaciones incapacitantes en la proteína que permite que el virus entre en los axones. Su evaluación en conejillos de indias, publicada en la revista Vaccine, mostró que ninguno de los nueve animales que recibieron inyecciones de la cepa modificada se infectaron después de la exposición a una cepa altamente virulenta HSV-2, mientras que los nueve de los animales no vacunados sí.

Los experimentos aún no publicados sugieren que la vacuna también puede movilizar el sistema inmune en cobayas ya infectados con una cepa de herpes patógena y que la vacuna es segura en primates no humanos.

En algún lugar hace entre 3 y 1,4 millones de años, el virus HSV2, manifestado como herpes genital, pasó de los simios africanos hacia nuestros antepasados humanos, probablemente a través de una especie de hominino intermedio no relacionado directamente con los humanos modernos. En octubre de 2017, un equipo de científicos de las universidades de Cambridge y Oxford Brookes (Reino Unido) dijo haber identificado al culpable de este contagio: Parathropus boisei, un pesado hominino bípedo con un cerebro pequeño y una cara redonda y achatada. El estudio, publicado en la revista Virus Evolution sugiere que P. boisei probablemente contrajo la infección de HSV2 a través de la búsqueda de carne de un chimpancé ancestral, ya que la infección se filtra a través de mordeduras o llagas abiertas.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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