Especialista considera “ridículo” que se hayan usado armas ultrasónicas contra diplomáticos de EEUU en Cuba

Wikimedia Commons

A finales del 2016, los empleados de la embajada estadounidense en Cuba informaron haber escuchado chirridos, zumbidos y sonidos extraños de metales que los despertaban a mitad de la noche. El diario Washington Post, indagó en el tema y resultó que los afectados habían llegado a sufrir lesiones cerebrales.

Por eso, en primer momento se planteó que, de alguna manera, los oficiales norteamericanos habían estado sufriendo el ataque de armas acústicas. Ahora, un experto mundial en ondas ultrasónicas cree que esa afirmación no tiene sentido.

En una entrevista para el medio digital Live Science, Timothy Leighton, profesor de acústica en la Universidad de Southampton en Inglaterra, dijo que todo el concepto de usar ondas ultrasónicas de esta manera es ridículo. "Al final del día, creo que es extremadamente improbable que se tratara de un ataque ultrasónico", dijo Leighton antes de una presentación en la 175ª reunión de la Acoustical Society of America sobre los problemas reales asociados con ondas ultrasónicas.

No ataca a la población por igual 

Para el especialista la idea es absurda porque las ondas ultrasónicas no afectan a toda la población por igual. Entonces es imposible saber con anterioridad a qué persona dentro de la embajada atacar.

Las ondas ultrasónicas son simplemente ondas de sonido muy agudas, demasiado altas para que la mayoría de la gente escuche. Y ya desde la década del 60 las investigaciones han venido demostrando que estas ondas pueden tener efectos negativos en las personas sensibles, con síntomas que van desde tinnitus hasta náuseas.

Pero esos efectos, dijo Leighton, no están distribuidos uniformemente. Los hombres adultos tienden a ser menos sensibles, porque suelen perder su capacidad de escuchar frecuencias altas con la edad. Algo similar ocurre con las mujeres pero en menor medida. Por otro lado, los niños sí identifican mejor las frecuencias altas.

"Si atacas al personal de la embajada, no elegirías un arma donde el efecto adverso sobre un individuo sea muy variable", dijo Leighton, quien, cabe señalar, es un experto en la acústica de las ondas ultrasónicas, no en armas.

No es inverosímil que un arma ultrasónica pueda causar algún daño en las circunstancias correctas, dijo Leighton, pero un edificio lleno de adultos, muchos de ellos hombres, sería un objetivo poco probable. "Ahora bien, si habláramos de una sala de maternidad y quisiéramos hacer llorar a los bebés, entonces ese es un arma para elegir", bromeó cruelmente el especialista.

Además, también está el problema que incluso las ondas ultrasónicas más fuertes tienen un rango bastante limitado contra las paredes de los edificios. "No es como un rifle que puedes disparar a través de una pared", dijo. "Puede alcanzarle a la gente en esta habitación y en la siguiente, pero nada más", finalizó.

Aunque las ondas acústicas no son muy buenas como armas (afortunadamente), sí son bastante útiles para hacer levitar objetos como microchips, objetos más grandes, o simplemente para fabricar juguetes caseros.

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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