A este robot se le pone la piel de gallina cuando tiene emociones

Human-Robot Collaboration and Companionship Lab / YouTube

Ingenieros estadounidenses han creado un robot que puede simular emociones y expresarlas de muchas maneras. Para ello, el robot tiene una pantalla que muestra la cara con las expresiones faciales, así como una piel artificial, que se puede poner como piel de gallina o reaccionar con granitos, según IEEE Spectrum. El artículo con la descripción del robot se presentó en la conferencia RoboSoft 2018.

Dado que las personas a menudo perciben a los robots sociales más como seres animados que como herramientas, los robots diseñados para interactuar con los humanos no solo deberían poder realizar sus tareas básicas, sino también comportarse como seres vivos. Deben ser capaces de simular emociones en respuesta a las acciones humanas. Por lo general, para ello se usa una pantalla integrada, que muestra una cara con expresiones faciales y, a veces, una respuesta oral a estímulos externos.

Yuhan Hu et al. / RoboSoft 2018

Los ingenieros dirigidos por Guy Hoffman, de la Universidad de Cornell, EEUU, crearon un prototipo de robot que puede transmitir su estado interno a través de la piel. Para ello, equiparon al robot con dos paneles fijados a los lados. Su superficie exterior está hecha de un elastómero blando, en el cual hay áreas delicadas de dos tipos, sensibles a la presión. Una de ellas cuando está a alta presión se convierte en un hemisferio que sobresale, y el segundo en un hemisferio similar pero con una punta en el extremo. Debajo del elastómero hay una cámara, que se divide en dos áreas independientes, cada una de las cuales está relacionada a un hemisferio inflable. Con la ayuda de jeringas y actuadores conectados, el robot puede aumentar la presión en las áreas de la cámara e inflar este o aquel tipo de granos.

Además de la respuesta a través de la piel, el robot puede expresar diferentes emociones a través de la cara en la pantalla:

 

El año pasado, un grupo de ingenieros desarrolló una herramienta para entrenar a los médicos para reconocer el dolor en un robot y mejorar sus capacidades de diagnóstico. Estos robots pueden sangrar, respirar y reaccionar ante la medicación, asegura uno de los responsables del proyecto, Laurel Riek de la Universidad de California en San Diego. 
 

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma.

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