Los bosques de araucarias de Chile, Brasil y Argentina son obra de los humanos

Bosque de Araucaria. /Maxpixel

Los bosques de algunas partes de Chile, Brasil y Argentina están llenos de millones de araucarias, un género de coníferas, y se creía que eran el resultado del cambio climático. Ahora, un estudio publicado en Scientific Reports, afirma que son obra de personas que las plantaron o cultivaron hace más de mil años.

Las nuevas excavaciones y el análisis del suelo muestran que los bosques, que aún son enormemente cultural y económicamente importantes para las personas que viven en la zona, se expandieron hace entre 1.410 y 900 años debido al crecimiento de la población y los cambios culturales de las comunidades sureñas de Jê, contradiciendo la hipótesis que decía que se expandían debido a un clima más húmedo y cálido.

Los bosques datan del período en que los dinosaurios vagaban por la tierra. El emblemático árbol del rompecabezas del mono, o pino del Paraná, ha crecido en la región durante miles de años. Sus frutos secos eran una de las fuentes de alimento más importantes para las comunidades antiguas, y también fueron una valiosa fuente de madera, combustible y resina. Los árboles se convirtieron en una parte integral de la cosmología Jê del sur, que todavía se llaman a sí mismas "gente de la Araucaria" y celebran festivales para celebrar los bosques, explican los investigadores.

Según el análisis arqueológico de los expertos, liderados por la Universidad de Exeter (Reino Unido), en áreas de baja actividad humana los bosques se limitaban a las laderas orientadas al sur, mientras que en áreas de arqueología extensa, los bosques cubren todo el paisaje. Estudiaron los isótopos del suelo que reflejan la vegetación y la evidencia arqueológica de Campo Belo do Sul, estado de Santa Catarina, Brasil, para probar si este patrón estaba directamente relacionado con la actividad humana pasada.

El estudio muestra que los bosques se expandieron por primera vez hace alrededor de 4.480 a 3.200 años, causado probablemente por un clima más húmedo. Pero una expansión más rápida y extensa en toda la región ocurrió más tarde, hace entre 1.410 y 900 años, creciendo hacia las áreas de las tierras altas. El clima durante este tiempo fue seco y menos húmedo. Esta expansión de los bosques coincide con el crecimiento de la población y las sociedades cada vez más complejas y jerárquicas en América del Sur.

La expansión de los bosques alcanzó un pico hace unos 800 años. El número de personas en América del Sur disminuyó hace 400 años cuando los colonos europeos llegaron a la zona. La población no comenzó a recuperarse hasta el siglo XIX, cuando los madereros comenzaron a explotar los bosques de araucaria en busca de madera.

Por culpa de la tala, estos bosques se han convertido en uno de los entornos de mayor riesgo en el mundo, De las 19 especies de árboles de araucaria, cinco están clasificadas como en peligro de extinción y dos, incluida la Araucaria angustifolia brasileña, están en peligro crítico. Los informes de finales de 1800 describen árboles con diámetros de más de 2 m, alcanzando 42 m de altura. Los árboles modernos tienen solo alrededor de 17,7 m de altura.

 Muchas plantas, incluyendo las coníferas como estos pinos, son conocidas por su propensión a inclinarse hacia una fuente de luz, una característica conocida como fototropismo, pero, normalmente, existe un mecanismo que les ayuda a mantenerse erguidas, su capacidad para detectar la gravedad a nivel molecular y, de este modo, dirigir las raíces y los brotes en las direcciones correctas. Lo que llama la atención de este pino es que sigue inclinándose, no importa cuánto crezcan. Ahora, científicos han descubierto que los pinos se inclinan siempre hacia el ecuador, es decir, que en el hemisferio norte caen hacia el sur, y en la otra mitad de la Tierra, al contrario. 

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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