Elecciones en Venezuela: ¿Cómo funciona el polémico sistema de voto electrónico?

Pixabay

La llegada del internet nos permitió realizar tareas de una forma completamente nueva, como buscar información, conversar o comprar. Eventualmente la seguridad en la red se incrementó lo suficiente y pudimos comenzar a transferir dinero. Pero ¿es lo suficientemente segura como para elegir a nuestras autoridades?

Varios países pensaron que sí, los ejemplos más conocidos (por su escala) son los de la pequeña y tecnológica Estonia y la de la lamentablemente caótica Venezuela. Debido a que esta última nación está ad portas de tener una nueva elección, veremos su caso.

El voto electrónico

El concepto de voto electrónico abarca varios formatos y procesos, desde emitir los votos en un terminal, como una caseta o un smartphone, hasta la forma como se realiza el conteo de los votos. Algunos sistemas utilizan internet y otros, por un tema de seguridad, prefieren usar redes privadas destinadas a ese fin.

En el caso del país caribeño, el uso del voto electrónico se dio por primera vez durante las elecciones parlamentarias del 2005 de la mano de la compañía Smartmatic. El sistema era simple, el votante va, toca la pantalla y emite su voto. El resultado es automáticamente grabado y transmitido electrónicamente al centro de conteo. Además, de forma paralela, se emite un voto de papel, el cual se deposita en el ánfora. De esta forma se confirma el voto y se tiene un sistema redundante de seguridad.

En apariencia el sistema es tan seguro que el expresidente de Estados Unidos, Jimmy Carter lo llamó “el mejor del mundo” durante las elecciones del año 2012, cuando le tocó ser uno de los observadores del proceso. De acuerdo al exmandatario, la mayor ventaja del sistema venezolano era que su completa automatización facilitaba la verificación de los resultados.


ESS vote fue usado en elecciones en EEUU
Wikimedia Commons

El problema de la verificación

Pero justamente ese era el talón de Aquiles del sistema, sin personas de distintos partidos que verifiquen todo el proceso la elección electrónica pierde seguridad. Y eso fue lo que pasó en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente del año 2017, la oposición se retiró y solo quedaron los funcionarios oficialistas para supervisar la votación.

El escándalo se hizo más grande unos días después, luego que Antonio Mugica, el CEO de Smartmatic saliera a denunciar una manipulación en las cifras de participación publicadas por el Consejo Nacional Electoral de Venezuela (CNE). "Smartmatic tiene todos los elementos para afirmar que los datos proporcionados por el CNE no coinciden con los del sistema", aseguró en ese momento Mugica.

El CNE respondió a la denuncia llamándola “irresponsable” y “sin fundamento”. Además, Tibisay Lucena, jefa de esa entidad aseguró que el "único rol" de Smartmatic en las elecciones fue de "proveer ciertos servicios y soporte técnico que no son determinantes en sus resultados". Aunque la denuncia despertó la sospecha de la fiscalía venezolana, que anunció una investigación, el tema quedó durmiendo el sueño de los justos. Es más, el sistema volverá  a ser usado en esta elección donde nuevamente no se presentará la oposición.

Las debilidades de los sistemas de voto electrónico

El sistema de verificación (la cual debe ser hecha por personal especializado -- lo que a su vez hace todo menos democrático) es solo uno de los puntos en contra de la votación electrónica. Otros mucho más delicados abordan el anonimato de los votantes, ya que un régimen dictatorial podría tomar represalias contra aquellos que voten en contra, o la suplantación de identidad. Así mismo, los ataques directos al sistema en sí son una seria amenaza.

En general, afirman los expertos, la tecnología no está lista. "Al trabajar en esto, llegué a la conclusión, ahora compartida por la mayoría de los científicos informáticos, de que el voto electrónico no se puede entregar de forma segura y confiable con la tecnología actual. Así que dejé de desarrollar el sistema, pero seguí haciendo campaña e investigando los problemas", dice a The Guardian, Jason Kitcat, líder de un partido político en Gran Bretaña y desarrollador del sistema GNU.FREE un sistema gratuito de voto en línea.

Estos problemas aparecieron también en Estonia. "Cuando mis colegas y yo hemos supervisado los ensayos, siempre hemos observado serios defectos en la seguridad y la fiabilidad de los sistemas utilizados", dijo. "Sí, hemos encontrado problemas cada vez, y los hemos documentado exhaustivamente en artículos revisados ​​por pares".

Estos hallazgos no alientan un sistema que en el papel debería tener tres requisitos: seguridad, anonimato y verificabilidad. Por eso, aunque las votaciones con boletas sean una forma arcaica y tengan también sus puntos flacos, al final, terminan siendo más seguras que las votaciones electrónicas. ¿El desarrollo del blockchain podría cambiar ese panorama?  De momento no se puede saber.  

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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