China lanza un satélite para explorar el lado oculto de la luna

Imagen satelital real del otro lado de la Luna, iluminada por el Sol, mientras cruza entre la cámara de imágenes policromáticas de la Tierra de la nave espacial DSCOVR (EPIC) y el telescopio, y la Tierra, a un millón de kilómetros de distancia. /NASA / NOAA

China se está preparando para un viaje al lado oscuro de la Luna. El 21 de mayo, la Administración Nacional Espacial del país asiático lanzó el satélite Queqiao, que transmitirá información entre la Tierra y un planeador y receptor lunar, ambos lanzados a fines de 2018. Esta es uno de los componentes de la misión Chang’e 4, que será la primera nave espacial en aterrizar en el lado más alejado de nuestro satélite natural, si todo va según lo previsto.

Debido a que este terreno desconocido siempre está orientado en dirección opuesta a la Tierra, el módulo de aterrizaje no podrá comunicarse directamente con sus operadores: cualquier comando que se le envíe, o los datos enviados de regreso, serán bloqueados por la propia Luna. Para resolver ese problema, se necesita un satélite que se encuentre en la línea de visión tanto del módulo de aterrizaje como de la superficie de la Tierra para retransmitir información de un lado a otro. Hay un lugar especial en el espacio que es ideal para eso, llamado L2, que está a unos 64.000 kilómetros después de la Luna. En ese punto, la gravedad combinada del Sol y la Tierra contrarrestan las fuerzas que podrían sacar un objeto de la órbita. Es un lugar perfecto para estacionar una nave espacial, ya que puede permanecer allí sin disparar constantemente sus propulsores.

También es un lugar particularmente adecuado para Queqiao, cuyo nombre significa Puente de la urraca, por un cuento popular del país que dice que estos pájaros formaron un puente durante la séptima noche del séptimo mes del calendario lunar para que se conocieran dos amantes cuya relación estaba prohibida, de modo que fueron desterrados a extremos opuestos de la Vía Láctea. El satélite se colocará en una órbita de "halo" que rodea a L2, de modo que todavía tendrá una línea de visión hacia la Tierra, incluso cuando la luna bloquee parte del planeta. Desde ahí, el satélite tendrá una vista de todo el lado oscuro cuando la Luna pase frente a la Tierra. 

Queqiao fue lanzado desde el Centro de Lanzamiento de Satélites Xichang del suroeste de China a bordo de un cohete Long March 4C. Se espera que alcance esa órbita alrededor del 29 de mayo, después de lo cual habrá un período de prueba de seis meses para asegurarse de que todos sus sistemas sigan funcionando.

En la Universidad de Pekín (China) se creó el complejo Yuegong-1 (o Palacio de la Luna-1), donde se reprodujeron las condiciones de vida en la base lunar. Su área total es de 160 metros cuadrados. Consta de dos módulos agrícolas y una sala de estar, en la que hay cuatro habitaciones individuales pequeñas, una sala común, un baño, una sección de tratamiento de residuos y una sala para criar animales. Sus participantes pasaron 370 días en el laboratorio especial Yuegong-1 y lo dejaron este martes, informa la agencia de noticias Xinhua.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

Sobre N+1: Es la primera revista online de divulgación científica y tecnológica que permite la reproducción total o parcial de sus contenidos por medios de comunicación, bloggers e influencers, realizando la mención del texto y el enlace a la web: “Esta noticia ha sido publicada originalmente en la revista N+1, ciencia que suma”.

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.