La ‘madre’ de todos los lagartos tiene 240 millones de años y vivió en Italia

Davide Bonadonna

Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Alberta (Canadá) ha fechado la aparición de los escuamatos, un grupo que incluye lagartos, serpientes y anfisbenios, 70 millones de años de lo que se pensaba: estudiaron los fósiles de un reptil de 240 millones de años de edad, y hallaron que anatómicamente pertenece a los escuamatos y es el más antiguo miembro de este grupo.

Hasta ahora se creía que este grupo había aparecido en el período Jurásico, y la edad de los fósiles más antiguos conocidos de escuamatos era de alrededor de 168 millones de años. Sin embargo, la evidencia molecular sugiere que su ancestro común vivió mucho antes, en el Triásico y el Pérmico, según el nuevo trabajo publicado en Nature.

Fósil de Megachirella wachtleri. /MUSE — Science Museum, Trento, Italy

Científicos de seis países, encabezados por Michael Caldwell, estudiaron los fósiles del reptil Megachirella wachtleri, encontrado en 2003 en los Alpes italianos y que vivió hace 240 millones de años, en el Triásico medio. Entonces, los paleontólogos, clasificaron al fósil como lepidosauromorfos, un grupo que incluye a los escuamatos. 

Tiago R. Simões et al. / Nature, 2018

En el nuevo estudio, el grupo de Caldwell hizo una tomografía computarizada del fósil y creó un modelo tridimensional del esqueleto. Después de un cuidadoso estudio resultó que una serie de características anatómicas (por ejemplo, la estructura del hueso escamoso del cráneo), exclusivamente de los escuamatos, hace posible incluir al reptil a este grupo. Teniendo en cuenta los datos obtenidos, los autores del trabajo sugirieron que el Megachirella no era el representante más antiguo de los escuamatos, sino que posiblemente aparecieron en el período Pérmico, hace unos 257 millones de años. Además, los científicos, basados ​​en datos moleculares y morfológicos, formaron el árbol genealógico del grupo. Para Michael Caldwell, el fósil es una suerte de "Piedra de Rosetta virtual, en términos de la información que nos brinda sobre la evolución de las serpientes y lagartos".

Recientemente, paleontólogos estudiaron varios cráneos de Ichthyornis, un ave que vivió en el Cretácico. Una detallada reconstrucción tridimensional mostró que el ave tenía un cerebro con un tamaño comparable al de las aves modernas, así como dientes de sus antepasados ​​los dinosaurios. Los resultados del estudio se publican en Nature.

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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