Astrónomos dudan de que sea necesaria la existencia del planeta X

El planeta enano Sedna en la imaginación del artista
NASA/JPL-Caltech

Astrónomos propusieron una nueva teoría que explica las órbitas inusuales de Sedna y otros cuerpos transneptunos aislados. Su trayectoria de movimiento puede no estar influenciada por el planeta X, sino por las interacciones con otros objetos, dicen los científicos en el encuentro 232 de la Sociedad Astronómica Estadounidense.

En 2016, unos astrónomos publicaron un artículo que presentaba evidencia convincente de la existencia del planeta X -un objeto transneptuniano importante en el borde del sistema solar-. La posición relativa de las órbitas de sus siete vecinos, incluido Sedna, indicaban la posible presencia del aún no detectado cuerpo celeste. Como lo han demostrado los cálculos, la probabilidad de que la coincidencia de sus trayectorias de movimiento sea por accidente no es mayor a un 0.007%.

Otros cuerpos más pequeños 

Ahora, sin embargo, los científicos dirigidos por el profesor Ann-Marie Madigan, de la Universidad de Colorado, EEUU, sugirieron que los objetos transneptunianos interactúan entre sí y con los desechos espaciales, dando como resultado un cambio de su trayectoria. Según los astrónomos, esto pudo haber causado que la órbita de Sedna, originalmente normal, sea más circular y se aleje de Neptuno y otros gigantes gaseosos. El grupo Madigan llegó a esta conclusión en base a simulaciones por computadora, en las que se analizó la dinámica del movimiento de objetos transneptunianos aislados.

En otras palabras, la órbita de Sedna pudo pasar de ser normal a aislada debido a pequeñas interacciones con otros cuerpos. Según los autores, sus cálculos son consistentes con el estudio de 2012, donde se argumentó que cuanto mayor sea el objeto transneptuno aislado, más lejos estará del Sol.

Hasta ahora, los científicos no han logrado encontrar al planeta X. De acuerdo con la hipótesis, no se aproxima al Sol a menos de 200 unidades astronómicas (una unidad astronómica es la distancia del Sol a la Tierra), que es siete veces el radio de la órbita de Neptuno. De especial dificultad es el hecho de que no se sabe en qué parte del cielo se debe buscar a este misterioso objeto, por lo que no se pueden utilizar telescopios con un estrecho campo de visibilidad como Hubble.

El 2017, la agencia espacial NASA lanzó una página web para todos los interesados en participar del descubrimiento de nuevos cuerpos celestes, dentro y fuera de nuestro Sistema Solar. Los voluntarios están invitados a revisar las publicaciones del proyecto de ciencia ciudadana Backyard Worlds: Planet 9 y señalar los objetos móviles que encuentren en ellas.


María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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