El mayor iceberg desprendido de la Antártida está a punto de desaparecer

NASA

En marzo de 2000, B-15, el iceberg más grande jamás registrado se separó de la plataforma de hielo Ross de la Antártida. Ahora, en su decimoctavo año flotando con las corrientes y siendo golpeado por el viento y el mar, podría estar llegando al final de su viaje.

Cuando se separó por primera vez, tenía unos 296 kilómetros de largo por 37 de ancho. Eso equivale a un área de 11.000 kilómetros cuadrados, aproximadamente del tamaño de Connecticut. Desde entonces, B-15 se ha fracturado en numerosos icebergs más pequeños, y la mayoría se han derretido. Hoy solo quedan cuatro piezas que cumplen con el requisito de tamaño mínimo,al menos 37 kilómetros cuadrados, para ser rastreados por el Centro Nacional de Hielo.

Cuando los astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) tomaron esta fotografía el 22 de mayo de 2018, B-15Z medía 19 kilómetros de largo y 10 de ancho. Eso todavía está dentro del tamaño rastreable. Pero una gran fractura es visible a lo largo del centro de este cuerpo de hielo, y piezas más pequeñas se astillan desde los bordes. De seguir fragmentándose, no podrá rastrearse mucho más.

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La fusión y la ruptura no son sorprendentes, dado su largo viaje y su ubicación al norte. Una imagen anterior mostraba B-15Z más al sur en octubre de 2017, después de haber recorrido la contracorriente costera alrededor de tres cuartas partes del camino alrededor de la Antártida, llevándola al Océano Austral en la punta de la Península Antártica.

Las corrientes impidieron que el iceberg continuara por el Pasaje Drake; así que B-15Z navegó hacia el norte en el Océano Atlántico sur. Cuando se tomó la fotografía en mayo de 2018, el témpano estaba a unos 278 kilómetros al noroeste de las islas de Georgia del Sur. Se sabe que los icebergs que llegan hasta aquí se funden rápidamente y terminan sus ciclos de vida. Como señaló anteriormente el glaciólogo de la NASA Kelly Brunt,  "tienden a estancarse con agua, que luego atraviesa el iceberg como un juego de cuchillos".

Los polos se derriten y ya no titubeamos al culpar a la subida de las temperaturas. Las impactantes imágenes de enormes icebergs flotando a la deriva nos parecen un claro indicador del daño que le estamos haciendo al planeta, pero esto es más que una metáfora del desastre. Por si acaso aún no nos quede claro cómo es que las consecuencias de unos bloques de hielo fragmentándose o fundiéndose lejos de toda población humana puedan afectarnos directamente, en este artículo te contamos algunas de las razones por las que el derretimiento de los polos es tu problema. Y el de todos los seres vivos de la Tierra. 

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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