Rusia 2018: ¿Cómo fueron evolucionando los botines para jugar fútbol?

Wikimedia Commons

Los botines de fútbol, ​​también llamados tacos, chimpunes o simplemente zapatos, acompañaron a los jugadores desde los inicios del fútbol. Aunque actualmente la innovación y la tecnología los ha diseñado para brindarle un alto performance al usuario, este no siempre fue el caso. Al comienzo, fueron prendas muy rudimentarias y hasta peligrosas

Hace dos siglos

En los inicios, los jugadores usaban botas de trabajo para jugar. Estas eran pesadas, duras y difíciles de maniobrar. No tenían ningún tipo de agarre, por lo que era complicado correr y contaban con una punta de acero que podía causar lesiones a los contrincantes. Luego a finales del siglo  1800, se comenzaron a usar botines con los famosos toperoles, protuberancias en la planta de los zapatos que permitían correr en el césped. Estaban hechos de cuero grueso y todavía eran bastante pesados, aproximadamente medio kilo y más ​​si se mojaban.

Una nueva era

Terminado el siglo XIX, los botines se dividen en dos etapas: de 1900 a 1940, y de 1960 a 1970. En el primer periodo, los chimpunes no variaron mucho porque la gente centró sus esfuerzos en las dos grandes guerras. En esa etapa aparecieron dos marcas muy populares: Valsport y Gola (originalmente conocido como Bozeat).


Los primeros botines tenían la bota alta y eran bastante pesados
Captura YouTube
   

Luego, durante los años 1940-1960, el final de la guerra hizo que los botines cambien drásticamente, se volvieron más pequeños, ligeros y flexibles con la finalidad de darle al usuario una mejor patada. Esto se debió en parte a que se comenzó a jugar más en los países de Sudamérica y el sur de Europa, donde las condiciones eran menos fangosas que Inglaterra.

Luego en la década de los 50, Adidas introdujo sus propios botines que venían con pernos roscados intercambiables. Los toperoles eran de goma o plástico y estaban hechos específicamente para ser utilizados en diferentes condiciones climáticas o de campo. Esto significaba que los jugadores de fútbol ya no tenían que tener dos pares diferentes de zapatos, sino que podían usar una bota con tacos intercambiables. A finales de los 60, se introdujeron los primeros botines con colores distintos del negro.

La llegada de la tecnología

Luego entre los años 80 y 90, las compañías de indumentaria deportiva aprovecharon la investigación en nuevos materiales y dejaron de lado al cuero como insumo para fabricar los zapatos de fútbol. Así mismo, Adidas, Nike, Puma y Umbro firman contratos con los jugadores para publicar sus botines. El diseño se centró en la comodidad y el rendimiento.  


Nike y Adidas comenzaron a experimentar con los botines, no solo en los colores sino en los modelos
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Para la llegada del nuevo milenio, los fabricantes comienzan a experimentar con distintas formas de toperoles y con las suelas, haciendo que sean más flexibles y permitiendo una mayor velocidad al jugador. Los modelos Predator de Adidas, y Mercurial de Nike, son los más representativos de los años 2000, que vio en la introducción de la tecnología láser, un instrumento para personalizar por primera vez los botines.  

Finalmente en la última década, la personalización hizo que los zapatos se amolden a los propios jugadores permitiendo, inclusive, que lleven sus nombres. Así mismo, también se experimentó con distintas partes de la planta, el empeine, la lengüeta y los pasadores de las zapatillas. Las últimas innovaciones incluyen chips y rastreo en botas para que los jugadores puedan monitorear su desempeño en línea y a través de los teléfonos. En este periodo, tanto Predator, como Mercurial siguen siendo la elección favorita de los jugadores.



Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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