Con el cuerpo lleno de tatuajes ¿puedes donar sangre?

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El próximo 14 de junio se celebra el Día Mundial del Donante de sangre. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) las transfusiones de sangre y los productos sanguíneos permiten salvar o aumentar la calidad de la vida de millones de personas cada año, por lo que existe una necesidad constante de donaciones regulares, ya que la sangre solo se puede conservar durante un tiempo limitado y luego deja de ser utilizable. En este contexto, cada pequeña contribución cuenta, así que hemos de derribar un mito realcionado con las donaciones: definitivamente, no importa si tienes el cuerpo lleno de piercings o tatuajes para regalar tu sangre, y las donaciones regulares de sangre por un número suficiente de personas sanas son imprescindibles para garantizar la disponibilidad de sangre segura en el momento y el lugar en que se precise. Así que tener el cuerpo decorado de arriba abajo ya no sirve de excusa.

La organización calcula que las demandas de trasnfusiones se cubrirían con 4o 5 donantes de cada 1000 personas, y los beneficiarios de este gesto altruista son muchos, principalmente: mujeres con complicaciones obstétricas (embarazos ectópicos, hemorragias antes, durante o después del parto, etc.); niños con anemia grave, a menudo causada por el paludismo o la malnutrición; pacientes con traumatismos graves provocados por las catástrofes naturales y las causadas por el hombre; y los que se someten a intervenciones quirúrgicas y médicas complejas, y enfermos de cáncer. Además, se precisa sangre para realizar transfusiones periódicas en personas afectadas por enfermedades como la talasemia o la drepanocitosis, y también se utiliza para la elaboración de diversos productos, por ejemplo factores de coagulación para los hemofílicos.

Pero aunque el mito de que las personas tatuadas no pueden donar no se sostiene, según la Cruz Roja, deberías esperar al menos cuatro meses después de tatuarte o perforarte la piel. ¿A qué se debe esta precaución?

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México (Conacyt) informa que hacerse un tatuaje puede suponer el riesgo de contraer hepatitis, VIH o alguna infección sanguínea de la que se puede ser portador sin saberlo, pero la posibilidad de contagio tiene una relación estrecha con las normas de sanidad del lugar donde se hizo el tatuaje. El tiempo de espera prudencial varía según los especialistas, por ejemplo, el médico Óscar Echeverría, jefe de la Unidad de Medicina Transfusional del IPS, recomendaba al diario paraguayo ABC aguardar un año desde la fecha en que se hizo el tatuaje con el fin de descartar cualquier tipo de enfermedad infecciosa. En cualquier caso, lo ideal es pedir cita con tu médico para que evalúe tu caso de manera personalizada.

¿En qué otros casos necesitas esperar?

Estas son otras situaciones, para la Cruz Roja, en las que la donación no puede hacerse de forma inmediata: si has sufrido una intervención quirúrgica, en cuyo caso debes esperar una semana en el caso de cirugía menor y cuatro meses en el caso de cirugía mayor; si has tenido fiebre, hay que esperar quince días; si te han practicado una endoscopia, cuatro meses; si te has sido sometido a acupuntura sin material desechable, también cuatro meses; si te has vacunadode hepatitis, cinco días, y de varicela, rubéola, sarampióno parotiditis, 28 días; y si has viajado a países tropicales recientemente, consulta al médico. En caso de estar embarazada, no puedes donar hasta que hayan transcurrido seis meses del parto (también en el caso de aborto); si convives con enfermos de hepatitis B (excepto inmunizados por la vacuna) o C, hasta cuatro meses después de finalizada la convivencia; y, por último, si has realizado cualquier actividad o conducta de riesgo, entendiendo por éstas todas aquellas acciones en las que puede existir contacto de sangre con sangre como el intercambio de cuchillas, jeringuillas, cepillos de dientes; mantener relaciones sexuales sin la utilización de preservativos, etc, también es mejor que preguntes a un especialista.

De hecho, los casos en los que no estaría permitido donar son pocos, y bastante intuitivos: enfermos de hepatitis B o C, SIDA, Sífilis y todas aquellas enfermedades que se transmiten por sangre; diabéticos insulinodependientes; epilépticos; personas con una enfermedad grave o crónica. En todos los demás casos, hay millones de personas esperando por tu sangre.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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