Mundial de Científicos: Milstein, Thorarinsson, Sadik y Ruzicka conforman el reñido grupo D

Con el Mundial de Rusia 2014 encima, y con la realidad incontestable de que medios y entorno nos querrán ahogar de fútbol, N+1 continúa su obstinada labor de hacer la ciencia popular; esta vez con el Mundial de Científicos, cuya lógica explicamos en esta nota. Y vaya que no es menos emocionante que el de fútbol, a juzgar por los contendientes que defienden los colores de los países participantes. Si no te gusta el fútbol, tranquilo. Aquí encontrarás ciencia al 99%.

Argentina


Cesar Milstein.

Si en el balompié tienen a Di Estéfano, Maradona o Messi, ídolos de la historia del fútbol, en las ciencias Argentina tiene a Bernardo Alberto Houssay, Luis Federico Leloir y el bahiense César Milstein, ganadores de premios Nobel de la ciencia por sus investigaciones en las hormonas pituitarias, los nucleótidos de azúcar, y las inmunoglobulinas respectivamente.

Me quedaré con Milstein, candidato (tanto como con su país) a levantar nuevamente el máximo título por sus aportes a la medicina. Antes que el Pelusa y la Pulga, es Milstein quien debería pasar a la historia por salvar la vida de millones de mujeres con su trabajo. Milstein revolucionó el tratamiento del cáncer con los anticuerpos monoclonales.

El investigador empezó estudiando Ciencias Químicas en la Universidad de Buenos Aires, para luego, becado, pasar a la Universidad de Cambridge, del Reino Unido. Volvió a Argentina a dirigir la división de Biología Molecular del Instituto Nacional de Microbiología, pero el golpe de Estado de 1962 lo obligó a irse definitivamente.

De vuelta en Cambridge, su trabajo da frutos: estudia los anticuerpos monoclonales (mAB). Estas proteínas se usan hoy a diario para tratar el cáncer de forma personalizada. El Herceptin, un exitoso medicamento, es el anticuerpo monoclonal trastuzumab, usado en pacientes con cáncer de mama. Su acción contra las células tumorales es menos invasivo y deja menos secuelas que las quimioterapias o radioterapias. Por su trabajo, Milstein recibió un Premio Nobel de Medicina en 1984.

Por la magnitud y alcance de su trabajo, Milstein es el claro favorito a llevarse el grupo y uno de los candidatos a pelear hasta el final.

Islandia


Sigurdur Thorarinsson.

Lugar fascinante para los geólogos y vulcanólogos, y no necesariamente plaza de grandes futbolistas, Islandia tiene la obligación de resistir ante el poderío científico de sus rivales de grupo con lo que más sabe. Y uno de sus principales referentes en el campo es Sigurdur Thorarinsson. El científico (geólogo, vulcanólogo y glaciólogo) contribuyó a la geología mundial siendo el pionero del campo de la tefrocronologia.

Hablamos de una técnica geocronológica que usa capas discretas de tefra (polvo volcánico de una erupción) para crear un marco cronológico de distintas huellas paleoambientales o arqueológicas. La tefrología de por si estudia características de las tefras, cuya distribución en la superficie y su graduación granulométrica indica el detalle de los procesos exógenos de cuando se dio la erupción. La tefrocronología de Thorarinsson es una de las herramientas más confiables para establecer la edad de secuencias sedimentarias en las que se intercalan productos volcánicos.

Nacido en Vopnafjörður, al noreste de su país, Thorarinsson estudió en la Universidad de Estocolmo y dio cátedra en la Universidad de Islandia. Tras fallecer en 1983, la Asociación de Vulcanología y Química del Interior de la Tierra le puso su nombre a su premio más prestigioso. Sus galardones hacen a Thorarinson un rival cuando menos difícil para sus compañeros de grupo.

Nigeria


Omowunmi Sadik, derecha.

El país de Kanu y Okocha tiene un universo de científicos tan potente como de futbolistas. Y hablamos de mujeres científicas también: si bien es una jugadora de perfil bajo, llamará la atención por su talento en ese mundial de científicos.

Omowunmi Sadik, nacida en Lagos en 1964, desarrolló biosensores de microelectrodos para detectar drogas y explosivos. Esto, gracias a que descubrió que polímeros conductores son muy buenos para aplicaciones sensitivas.

Hoy trabaja en el desarrollo de tecnologías para reciclar iones de metal y utilizarlo con fines medioambientales e industriales, en específico, desintoxicar desperdicios como compuestos organoclorados. El 2012, Sadik cofundó la Organización de Nanotecnología Sostenible.

Sadik, al igual que sus rivales, cultivó el conocimiento en universidades. A ella le tocó asistir a la Universidad de Lagos y posteriormente a la Universidad de Wollongong, en Australia, donde se graduó de doctora química. Fue además investigadora de la Agencia de Protección Ambiental estadounidense y profesora de la Universidad de Binghamton, en Nueva York. Ha publicado decenas de artículos científicos y está involucrada en diversas colaboraciones científicas internacionales bajo el aval de organizaciones como la UNESCO. A  cuidarse de ella.

Croacia


Leopold Ruzicka.

Al igual que con los ‘cerebros’ que posee en el medio campo como Rakitic y Modric, futbolísticamente hablando, el país europeo cuenta con mentes brillantes como Leopold Ruzicka, ganador del premio Nobel de Química en 1939 por sus descubrimientos sobre la estructura de los hidrocarburos terpenos y por la estructura y síntesis de las hormonas sexuales masculinas. Empezó en Alemania, en la  Escuela Técnica de Karlsruhe, aunque no tardaría en llegar a Suiza, para estudiar química orgánica en el el Instituto Tecnológico de Zurich, luego ser profesor en la Universidad de Utrech, en Holanda, y finalmente volver a Suiza.

Estudió hidrocarburos derivados del isopreno, y que en la naturaleza forman parte de los terpenos y esteroles. Pudo comprobar que en la naturaleza están en forma líquida como parte de aceites esenciales de origen vegetal y sustancias de origen animal, como el almizcle. Hoy estas sustancias son muy usadas en la perfumería. Estudió también la estructura molecular de estas sustancias, encontrando que tenían entre 15 y 17 átomos, algo que no se creía estable hasta el momento. Investigó también la estructura y la síntesis de las hormonas masculinas testosterona y androsterona a partir del colesterol. Resolvió, con ello, el problema de la producción sintética de hormonas. Muchas empresas cosméticas invirtieron en el trabajo aportado por su laboratorio, y con su trabajo en hormonas masculinas logró gran éxito industrial.

Así las cosas, estamos ante un grupo D más que reñido.

 

Daniel Meza
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma

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