Presencia de este virus en el estómago está relacionada con la enfermedad de Parkinson

Lactococcus
Wikimedia Commons

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que progresivamente causa temblores, rigidez y dificultades para moverse. Hasta donde se sabe, la enfermedad  involucra la muerte de las células nerviosas en el cerebro, relacionadas con el mal plegamiento de una proteína que se encuentra en las fibras nerviosas llamada sinucleína.

Aunque durante mucho tiempo se ha visto como un trastorno netamente cerebral, una reciente teoría dice que el plegamiento incorrecto de la sinucleína comienza en los nervios del intestino, desencadenando una reacción en cadena en la proteína que produce un plegamiento incorrecto de las fibras nerviosas en el cerebro. Pero no está claro qué inicia los cambios a la sinucleína en primer lugar.

Un virus bacteriófago 

Ahora, George Tetz, del Instituto de Microbiología Humana de Nueva York (EEUU), cree que los microbios intestinales podrían ser los responsables. Tertz llegó a esta conclusión luego de analizar los datos existentes sobre los microbios intestinales de 31 personas con enfermedad de Parkinson y de 28 personas sanas.

Su equipo descubrió que las mayores diferencias se encontraban en las bacterias lácteas, como las especies de Lactococcus, y los virus que se alimentan de ellas. Los hallazgos fueron presentados en la conferencia de la American Society for Microbiology Microbe en Atlanta la semana pasada.

Los virus, llamados bacteriófagos porque se alimentan de las bacterias, la invaden, se reproducen dentro de ella y luego la hacen estallar, matándola. Por lo tanto, no es de extrañar que los niveles más altos del virus conduzcan a niveles más bajos de Lactococcus, dice Tetz.

Las personas con la enfermedad de Parkinson tenían el doble de niveles de formas dañinas del virus y solo una décima parte del nivel de Lactococcus. "Lo más probable es que esto sea más que una coincidencia", dice Tetz. Las diferencias no pudieron haber sido causadas por la medicación para tratar el Parkinson ya que todos los pacientes habían sido diagnosticados recientemente y aún no habían comenzado el tratamiento.

Se necesitan más estudios 

Sin embargo, el hallazgo no es claro. Por ejemplo, el año pasado otro grupo analizó los mismos datos de microbioma utilizando una técnica de análisis diferente; encontraron diferencias en otras especies pero no en Lactococcus. Y aun no se sabe con exactitud si los cambios microbianos causan el daño a los nervios, o son consecuencia de ello.

Si la pérdida de Lactococcus resulta ser un factor causante del Parkinson, podría no ser útil consumir más productos lácteos, ya que estos pueden contener la bacteria Lactococcus y el virus que la mata. Y para cuando las personas son diagnosticadas con Parkinson, podría ser demasiado tarde para detener la reacción en cadena de la proteína de todos modos, dice Tetz.

Este descubrimiento se suma a dos realizados ultimamente. El primero propuesto por científicos neozelandeses el cual consiste en implantarse células de cerdo en el cerebro, y el segundo propuesto por investigadores suecos, quienes han probado inyectando un virus.
 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

Sobre N+1: Es la primera revista online de divulgación científica y tecnológica que permite la reproducción total o parcial de sus contenidos por medios de comunicación, bloggers e influencers, realizando la mención del texto y el enlace a la web: “Esta noticia ha sido publicada originalmente en la revista N+1, ciencia que sumawww.nmas1.org”.​​​​

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.