El peligroso plan para rescatar a los niños atrapados en la cueva de Tailandia

Television tailandesa mostrando a los expertos preparandose para el rescate
Wikimedia Commons

El 23 de junio, un equipo de futbol de 12 niños quedó atrapados en una de las cuevas de Tham Luang (Tailandia). El hecho ocurrió debido a las fuertes lluvias del monzón que inundaron la delgada cueva. Ahora un grupo internacional de rescatistas está trabajando para sacarlos antes que el lugar se haga más inaccesible.

Los chicos, que fueron contactados nuevamente el 2 de julio y se encuentran bien de salud, tendrán que bucear para poder salir de su encierro, o de lo contrario deberán pasar allí varios meses hasta que las aguas bajen naturalmente. Sin embargo, según The Guardian,  existen tres problemas: la cueva tiene 4 kilómetros de largo, los chicos no saben nadar, y la temporada de lluvias comenzará con fuerza el sábado 7 de julio. Con lo cual, los rescatistas están trabajando contra el tiempo.

Una pesadilla de rescate  

Para sacarlos de la cueva, los rescatistas tendrán que enseñarles rápidamente a los chicos a bucear. Pero una vez en el agua, dependerán de los expertos para que los guíen. El buceo en cuevas es una de las formas más peligrosas y técnicas de buceo, con 368 muertes reportadas entre 1969 y 2007, de acuerdo con la Asociación de Buzos de Australia.

"Con el buceo normal, si algo sale mal, puedes ir directamente a la superficie", dijo a Live Science, Richard Black, buceador e instructor de Florida Dive Connection y miembro de un equipo de buceo con Karst Underwater Research. "En el buceo en cuevas, no es así. Estás en un túnel lleno de agua. Debes continuar o regresar al punto de partida". Muchos buceadores de cuevas han muerto cuando se les acabó el oxígeno o se perdieron o quedaron atrapados en sistemas de cuevas estrechas.

Además estas estrechas y oscuras cuevas son como laberintos, por lo que encontrar la salida puede ser complicado. "Cuando estás en una cueva, experimentas la oscuridad como nunca antes has experimentado. Es oscuridad total, es la ausencia de luz", dijo Black.

Por otro lado, las cuevas de Tham Luang se inundaron recientemente, por lo que el agua es muy turbia y está llena de limo. Eso significa que la consistencia del agua podría ralentizar a los buceadores. Además, incluso con luces fuertes, "la visibilidad ahora se reduce esencialmente a cero". D:

El otro problema es la temperatura. Si bien Tailandia tiene temperaturas cálidas, los niños estarán buen tiempo bajo el agua. "Se pierde calor bajo el agua, 25 veces más rápido que en el aire. Por lo tanto, a los niños se les tendrán que traer trajes especiales para que se mantengan calientes en el camino de salida", dijo Black.

Un posible plan

De acuerdo al especialista, si dependiese de él el rescate, lo primero que haría sería anclar una cuerda gruesa y pesada en la entrada y extenderla hasta los niños. Luego, se aseguraría que los rescatistas traigan suficiente oxígeno para salir del sistema de cavernas. “Un re-breather, en el cual el aire exhalado del buzo se recircula con oxígeno adicional, podría ser la mejor opción”, añade Black.

A partir de ahí, tal vez tres o cuatro buceadores experimentados podrían darle a los niños un rápido curso intensivo de buceo. Esto podría ser tan corto como 15 a 20 minutos o tan largo como una hora, dependiendo de qué tan cómodos estén los niños. La clave es enseñarles a no entrar en pánico.

"No necesitan todas las habilidades, solo necesitan sentirse cómodos respirando bajo el agua", dijo Black. Una ventaja es que se trata de jóvenes que no sienten el mismo miedo que las personas mayores, dijo. "Estos son niños de 13 años, no entienden su propia mortalidad, piensan que son invencibles", dijo Black. "Eso va a funcionar a su favor".

El entrenamiento básico implicaría aprender a respirar bajo el agua a través del equipo de buceo y aprender a limpiar la máscara de buceo de agua si entra agua. Luego de ese momento, podrían enviarse un equipo de buzos, posiblemente dos buceadores por niño (26 buzos en total), quienes ayudarían a escoltar a los niños.

Los chicos podrían aferrarse a la parte posterior de un buzo, mientras que el otro viaja en la parte de atrás cerciorándose de que todo vaya de acuerdo al plan. De esa manera, los adolescentes solo necesitarán agarrarse a la cuerda y al buceador y respirar a través de la máscara, mientras que los buceadores expertos en cuevas los sacarán.

Ganas de vivir  

La buena noticia es que es probable que las cuevas no estén inundadas por completo, por lo que los buceadores probablemente saldrán durante períodos cortos durante el proceso. No hay muchos buceadores de cuevas con experiencia en el mundo, por lo que el gobierno tailandés probablemente se haya comunicado con una comunidad internacional de buceadores, dijo Black.

Durante todo el proceso, los expertos deberán conocer los niveles de agua. La corriente todavía es muy fuerte y las condiciones podrían cambiar rápidamente. "También hay que recordar que la lluvia creó este problema y una nueva tormenta repentina podría empeorar las cosas", dijo Black. Todo el proceso podría tomar uno o dos días, pero dado que los niños han durado tanto, sus probabilidades son buenas.

La atención del mundo y el esfuerzo que está haciendo la comunidad internacional recuerda a lo ocurrido con los 33 mineros chilenos atrapados en Copiapó, o con los submarinos Kursk de Rusia, y ARA San Juan de Argentina. Solo se espera que esta vez, todo no termine en tragedia.   


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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