Tres estrellas lejanas confirman (nuevamente) que Einstein tenía razón

Universidad de Warwick   

Einstein estaba seguro de que todos los objetos caen de la misma manera en un campo gravitacional, independientemente de su propia gravedad. Se llama principio de equivalencia y rige tanto para una pluma como para una pesada estrella. Ahora un grupo de científicos ha vuelto a demostrar este principio utilizando un distante sistema de tres estrellas descubierto en 2012.

Un objeto está en caída libre cuando la única fuerza que actúa sobre él es la gravedad. El principio de equivalencia, un pilar de la teoría de la relatividad general, dice que todos los objetos sujetos a las mismas fuerzas gravitacionales deberían caer a la misma velocidad, incluso si sus masas difieren.


Representación artistica de las tres estrellas 
NRAO/AUI/NSF; S. Dagnello

En el espacio, dos objetos que orbitan alrededor de un tercero a la misma distancia deberían tener la misma aceleración, incluso si uno de ellos es mucho más masivo que el otro, después de todo, la órbita está cayendo continuamente. Esto ya se ha probado anteriormente usando las órbitas de la Tierra y la luna alrededor del sol. Ambos caen a la misma velocidad, a pesar de que la Tierra es más masiva, pero nuestro planeta no es lo suficientemente pesado como para descartar la posibilidad de que la relatividad se rompa en áreas de extrema gravedad.

Un laboratorio a 4.200 años luz 

Ahora, Anne Archibald en la Universidad de Amsterdam en los Países Bajos y sus colegas han realizado una prueba más sólida usando observaciones de tres estrellas a unos 4.200 años luz de distancia. Los resultados han sido publicados en Nature.

"Este es un sistema estelar único", dice uno de los investigadores, Ryan Lynch del Observatorio Green Bank en West Virginia. "No conocemos otros que sean igual. Eso lo convierte en un laboratorio único para poner a prueba las teorías de Einstein".

El sistema estelar estudiado por Archibald y su equipo, consiste en un púlsar y una enana blanca que orbitan muy cercanamente entre sí y que a su vez orbita una segunda enana blanca distante. El púlsar es a la vez más masivo y más compacto que la enana blanca en el binario, por lo que la energía gravitacional que lo mantiene unido es aproximadamente 10 mil veces más fuerte. Eso lo convierte en la prueba más extrema del fuerte principio de equivalencia jamás llevado a cabo.

Después de seis años de registro de datos y 800 observaciones, los investigadores determinaron que el púlsar y la enana blanca se estaban acelerando en órbita alrededor de su compañero distante a una velocidad esencialmente igual. Si difieren, es por un factor de menos de una diez millonésima, satisfaciendo el fuerte principio de equivalencia y probando que (aunque haya sido racista), Einstein nuevamente, tenía razón.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

Sobre N+1: Es la primera revista online de divulgación científica y tecnológica que permite la reproducción total o parcial de sus contenidos por medios de comunicación, bloggers e influencers, realizando la mención del texto y el enlace a la web: “Esta noticia ha sido publicada originalmente en la revista N+1, ciencia que sumawww.nmas1.org

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.