La mitad de las manchas de la Sábana Santa fueron pintadas con un pincel

Sábana Santa. /Wikimedia Commons

Al menos la mitad de las manchas del Santo Sudario, la tela que envolvió el cuerpo de Cristo, según la doctrina católica, son falsas, según un nuevo estudio publicado en Journal of Forensic Sciences. No solo eso, los autores, expertos en medicina forense, creen que pudieron haberse pintado con un dedo o un pincel.

Ya en 1988, hace 30 años, varios laboratorios de Estados Unidos, Suiza e Inglaterra concluyeron que el lienzo había sido fabricado en la Edad Media, entre 1260 y 1390. Ahora, los investigadores Matteo Borrini, de la Universidad de Liverpool John Moores, y Luigi Garlaschelli, del Comité para el Control de las Afirmaciones sobre las Pseudociencias (CICAP), se basaron en la metodología usada en las escenas de crímenes para determinar que muchas manchas de sangre no son compatibles con la posición de una persona crucificada.

"Hay muchas contradicciones que indican que el Santo Sudario no es auténtico, y de que se trata de una representación artística o didáctica de la pasión de Cristo realizada hacia el siglo XIV", contaron los autores del trabajo al diario italiano La Stampa.

La sábana santa es un lienzo de 4,36 metros de largo por 1,10 de ancho que representa a un hombre que fue crucificado con clavos en las manos y en los pies. Borrini y Galarchelli consideran que la sangre acumulada bajo la cintura no se justifica con la posición, ni la que se encuentra en los riñones, aunque precisaron que no analizaron la sustancia que formó las manchas. "Parecen creadas en forma artificial, con un dedo o un pincel", afirmaron.

La reliquia, que se guarda en Turín, fue fotografiada en 1898 por primera vez, cuando fue calificada como milagro, y desde entonces despierta todo tipo de debates, tanto científicos como teológicos, por lo que la Iglesia católica no ha manifestado oficialmente su aceptación o rechazo, considerando que se trata de una manifestación de devoción popular.

En 2016, un grupo de científicos expuso la superficie original de la que es considerada por los católicos la tumba en que fue enterrado de Jesucristo en el año 33, ubicado en el interior de la Iglesia del Santo Sepulcro, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, que permaneció cubierto desde 1555 por un revestimiento de mármol. 

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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