El meteorito más antiguo jamás hallado contiene restos del inicio del Sistema Solar

NWA 11119. /Universidad de Nuevo México

Se cree que el Sistema Solar se formó hace unos 4.600 millones de años, cuando una nube de gas y polvo colapsó bajo la gravedad desencadenada por la explosión de una estrella masiva cercana o una supernova. Cuando esta nube colapsó, formó un disco giratorio con el sol en el centro. Ahora, una nueva investigación ha permitido a los científicos de la Universidad de Nuevo México, la Universidad Estatal de Arizona y el Centro Espacial Johnson de la NASA (EE.UU.) agregar otra pieza a ese rompecabezas con el descubrimiento del meteorito ígneo más antiguo que haya existido.

La investigación, publicada en Nature Communications, proporciona evidencia directa de que en los primeros 10 millones de años antes de la formación de los planetas que lo constituyen, aparecieron rocas corticales ricas en sílice desarrolladas químicamente, algo que ayuda a los científicos a comprender mejor las complejidades de la formación de planetas. "No solo es un tipo de roca extremadamente inusual, sino que nos dice que no todos los asteroides tienen el mismo aspecto. Algunos de ellos se ven casi como la corteza de la Tierra porque son de color claro y están llenos de SiO2. Estos no solo existen, sino que ocurrieron durante uno de los primeros eventos volcánicos que tuvieron lugar en el sistema solar”, explica el profesor y director del Instituto de Meteoritos de la UNM, Carl Agee.

La mayoría de los meteoritos se forman a través de la colisión de asteroides que orbitan alrededor del sol en una región llamada cinturón de asteroides. Los asteroides son los restos de la formación de la formación del sistema solar hace unos 4.6 mil millones de años. Los rangos de composición química de meteoritos ígneos antiguos, o acondritas, son clave para comprender la diversidad y la evolución geoquímica de los bloques de construcción planetarios, pues registran los primeros episodios de vulcanismo y formación de costras, la mayoría de los cuales son basálticos. "El meteorito estudiado es diferente a cualquier otro meteorito conocido", dice Daniel Dunlap, de ASU School of Earth and Space Exploration. "Tiene la mayor abundancia de sílice y la edad más antigua (4.565 millones de años) de cualquier meteorito ígneo conocido. Los meteoritos como este fueron los precursores de la formación de planetas y representan un paso crítico en la evolución de los cuerpos rocosos en nuestro sistema solar ".

La roca, denominada NWA 11119 y de un tamaño similar al de una pelota de béisbol, fue encontrada en una duna de arena en Mauritania por un nómada que recibió de un comerciante de meteoritos, pero era de un color más claro que la mayoría de los meteoritos y estaba entrecruzada con cristales verdes, cavidades y rodeada por una masa fundida templada.

Utilizando una microsonda electrónica y una tomografía computarizada (TC), el equipo examinó la composición y la mineralogía de la roca. "La mineralogía de esta roca es muy, muy diferente de cualquier cosa en la que hayamos trabajado antes", cuenta el autor principal, Poorna Srinivasan. "Examiné la mineralogía para comprender todas las fases que componen el meteorito. Primero, vimos los grandes cristales de sílice de tridimita, similar al cuarzo mineral. Cuando realizamos más análisis de imágenes para cuantificar el tridimita, descubrimos que la cantidad presente era un asombroso 30% del meteorito total; esta cantidad es desconocida en los meteoritos y solo se encuentra en estos niveles en ciertas rocas volcánicas de la Tierra".

Finalmente, y utilizando isótopos de oxígeno hechos en colaboración con la Dra. Karen Ziegler en el laboratorio del Centro de Isótopos Estables (CSI) de la UNM, el grupo pudo determinar que la roca era extraterrestre. Además, se realizó una investigación con espectrometría de masas de plasma acoplado que confirmó que NWA 11119 es el meteorito ígneo más antiguo registrado en 4.565 millones de años.

El mes pasado, se encontró en Botswana, en el parque nacional Kalahari Central un fragmento del asteroide 2018 LA que el 2 de junio entró a la atmósfera de la Tierra y explotó sobre África Occidental. Esta es la segunda vez en la historia en la que un asteroide es descubierto por los astrónomos antes de su caída y luego sus restos son hallados. El asteroide de dos metros 2018 LA fue descubierto la mañana del 2 junio con ayuda de los telescopios del proyecto Catalina Sky Survey, cuando todavía estaba más allá de la órbita de la Luna. Luego, ingresó a la atmósfera de África a una velocidad de 17 kilómetros por segundo y se rompió en pedazos, sin llegar a la superficie de la Tierra. 

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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