El Senado argentino no despenaliza el aborto y mantiene una ley de 1921

Wikimedia Commons

El proyecto de despenalización del aborto que se aprobó el 14 de junio en el Congreso de los Diputados de Argentina el pasado junio, ha sido tumbado por la cámara más conservadora, el Senado, con 31 votos a favor, 38 en contra y dos abstenciones, de un total de 72 escaños.

El texto que se discutió durante unas 17 horas, otorgaba una cobertura legal a la interrupción del embarazo antes de las 14 semanas de gestación. Con su rechazo, la Cámara Alta ha decidido que el aborto debe seguir siendo clandestino en un país en el que la cifra de intervenciones inseguras se estima en 500.000 anuales, la mayoría en condiciones de precariedad.

Fuera del edificio donde deliberaban los senadores, la conocida como “la ola verde”, manifestantes por el derecho a dicidir, esperaron los resultados bajo el frío y la lluvia. También los defensores del bando contrario, con pañuelo azul, con la Iglesia Católica y los pastores evangelistas a la cabeza, estuvieron presentes durante la toma de decisión.

Como apuntan las fuentes locales, en más de la mitad del país, principalmente en la regiones más pobres y conservadoras, el aborto es la principal causa de mortalidad materna. Según diferentes sondeos, un 70% de las menores de 35 años y un 70% de las mujeres apoyan la despenalización.

A la lucha por el movimiento feminista se ha unido, por ejemplo, Margaret Atwood, autora de El Cuento de la Criada, una novela de los años 80 (ahora también serie de HBO) en la que se describe un futuro en la que las mujeres fértiles son violadas y están obligadas a parir hijos para las elites. Usando este paralelismo, un colectivo de actrices marchó hace unos días con la cabeza gacha y en silencio, del mismo modo que las mujeres sumisas de la distopía ultracristiana de Atwood.

El acceso a la interrupción voluntaria del embarazo todavía está prohibido en varios países del mundo o está permitido bajo supuestos muy estrictos, por ejemplo en caso de riesgo para la salud de la mujer o del feto. Uruguay, Cuba, Puerto Rico y Guyana son los únicos países latinoamericanos donde el aborto es legal en condiciones similares a las contemplados en la mayoría de países europeos, es decir, una ley de plazos con la que se puede interrumpir el embarazo libremente en las primeras semanas. Y solo el año pasado, Chile salió de la lista de los que mantienen la prohibición total (Nicaragua, República Dominicana, El Salvador, Haití, Malta y Honduras), aprobando la ley que despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo en caso de violación, peligro para la vida de la madre o inviabilidad del feto.

Beatriz de Vera
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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