Un raro y colosal cementerio de hace 5.000 años albergó cientos de muertos sin jerarquía alguna

Hace 5.000 años, una sociedad antigua floreció en las orillas del lago Turkana, en Kenia, y construyó algo rarísimo y extraordinario entre los registros arqueológicos: un cementerio monumental de grandes proporciones, el más grande y antiguo visto en el oriente de África. Lo más llamativo de esta necrópolis (llamada en inglés Lothagam North Pillar Site) es, además de sus grandes dimensiones, la cantidad de gente que fue enterrada en él: casi 600 muertos.

Muy bien ordenados y dispuestos en un montículo de plataforma de alrededor de 30 metros de diámetro, se descubrió un mínimo de 580 individuos, entre hombres, mujeres, niños y ancianos. Estas personas, pertenecientes a una comunidad de pastores que vivieron miles de años atrás,  fueron enterradas uno por uno al costado del otro, sin evidencia de tratamiento especial o privilegios para nadie, y todo bajo grandes pilares de piedras. El estudio que desveló esta información fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Sin distinciones

Las tumbas multitudinarias son comunes en la historia, y casi siempre los adornos megalíticos determinan la complejidad de una jerarquía social estratificada, comunidades divididas entre altos mandos o clases pudientes y plebe. Sin embargo, los antiguos pastores del Lago Turkana honraban a sus muertos con arquitectura monumental pero sin ninguna señal evidente de clasificación social.


Joyas y posesiones personales de difuntos.

“Este descubrimiento cambia nuestras nociones de monumentalidad”, explicó Elizabeth Sawchuk de la Universidad Stony Brook y el Instituto Max Planck para la Historia Humana en Alemania. Esto, según los autores, obliga a la academia a pensar en nuevas narrativas sociales con qué entender la edificación de ornamentos diferenciados.

Los investigadores especulan que este cementerio igualitario también podría haber servido como lugar de reuniones para fines sociales entre comunas de pastores y cazadores, como renovar lazos de amistad o reforzar identidades comunales.

El cementerio comunal, dentro de la cuenca de Turkana, fue construido hace unos 5.000-4.300 años. Los pilares megalíticos del cementerio tienen su origen en canteras de un kilómetro a la redonda, al igual que pequeñas piedras circulares ubicadas alrededor del cementerio.

Pese a la ausencia de trato especial de los cadáveres, todos fueron hallados con posesiones y alhajas personales, incluyendo aretes o pendientes, distribuidos de forma homogénea a través de la tumba.

El territorio de la actual Kenia atestiguó el desarrollo de pastores que se interrelacionaron también con grupos de pescadores, cazadores y recolectores. Antes de que el lago se estabilizara, y mientras que las personas de alrededor empezara a relacionarse, las precipitaciones decrecientes provocaron que el cuerpo de agua se redujera a casi la mitad de su tamaño.

 

Daniel Meza
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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