Las especies con un metabolismo más lento tendrían más oportunidades de supervivencia

Pecten Máximus
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Los científicos calcularon el nivel básico de intercambio de energía de docenas de especies de moluscos extintos y vivos y descubrieron que la extintas se caracterizaban por tener un metabolismo más rápido que el de los sobrevivientes. Por lo tanto, la "lentitud" del cuerpo puede considerarse un buen predictor de la conservación de las especies en un clima cambiante, sugieren los científicos en un artículo en Proceedings of the Royal Society B.

Los parámetros individuales del organismo, como el envejecimiento, dependen de la velocidad del metabolismo. Los científicos de la Universidad de Kansas, EEUU, utilizando el ejemplo de los moluscos, han demostrado que un rápido metabolismo en la perspectiva evolutiva puede dañar a las especies y aumentar la probabilidad de su extinción.

En el estudio, los científicos analizaron casi 300 especies de bivalvos y moluscos gasterópodos del Océano Atlántico durante un período de cinco millones de años. Los autores calcularon el nivel de referencia de intercambio de energía, basándose en el tamaño promedio de los moluscos y la temperatura del océano en un período determinado. El tamaño de los animales extintos se determinó midiendo las conchas de las muestras de los museos, y la temperatura se calculó utilizando el modelo climático HadCM3.

Los resultados mostraron que las especies que han sobrevivido hasta la actualidad desde el Plioceno (hace cinco millones de años) tienen un metabolismo más lento que las especies extintas. Por lo tanto, los científicos concluyeron que las características individuales del organismo determinan la estabilidad de la comunidad en la perspectiva evolutiva.

Además, la tasa metabólica puede usarse como un parámetro que predice la probabilidad de extinción de las especies bajo el cambio climático que se está produciendo actualmente. Los científicos también descubrieron que las comunidades de moluscos supervivientes están enérgicamente estables: sus tasas de intercambio de energía no han cambiado con el tiempo.

La tasa de intercambio de energía aumenta en proporción al peso corporal a una potencia de 0,75; esta dependencia fue descubierta en 1932 por el biólogo Max Kleiber, y desde entonces la regularidad lleva su nombre. 

Recientemente, un equipo de investigadores descubrió algo muy inusual. Las vieiras, una familia de moluscos bivalvos muy similares a las ostras y almejas, poseen un sistema visual muy intrincado. Este sistema hace que sus ojos funcionen como telescopios, usando espejos para enfocar la luz. Los resultados se publicaron en la revista Science.


María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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