NASA muestra un mapamundi a todo color de los aerosoles de la atmósfera

Respira profundo. Por mucho que el aire parezca limpio, con casi total probabilidad, inhalarás millones de partículas sólidas y gotas de líquido. Estas manchas omnipresentes de materia se conocen como aerosoles, y se pueden encontrar sobrevolando océanos, desiertos, montañas, bosques, hielo y en todos los ecosistemas intermedios. Verlos tampoco es difícil: si alguna vez has visto el humo de un incendio forestal, la ceniza que sale de un volcán o el polvo que sopla en el viento, has visto aerosoles.

Ahora, satélites de observación de la Tierra de la NASA, Terra, Aqua, Aura y Suomi NPP, también los ven, aunque ofrecen una perspectiva completamente diferente a cientos de kilómetros sobre la superficie de nuestro planeta.

El centro Goddard Earth Observing System Forward Processing (GEOS FP, NASA) ofrece una imagen de la mezcal de partículas que bailan y giran a través de la atmósfera.

NASA

La fotografia representa la observación de GEOS FP de aerosoles el 23 de agosto de 2018. Ese día, enormes columnas de humo flotaron sobre América del Norte y África, tres ciclones tropicales diferentes se agitaron en el Océano Pacífico y grandes nubes de polvo volaron sobre los desiertos en África y Asia. Las tormentas son visibles dentro de remolinos gigantes de aerosol de sal marina (azul), que serpentea en el aire como parte del rocío marino. Las partículas de carbón negro (rojo) se encuentran entre las partículas emitidas por los incendios; las emisiones de vehículos y de fábricas son otra fuente común. Las partículas que el modelo clasifica como polvo se muestran en púrpura. La visualización incluye una capa de datos de luz nocturna recopilada por la banda de día y noche de la Suite de Radiómetro de Imágenes Infrarrojas Visibles (VIIRS) en Suomi NPP que muestra las ubicaciones de pueblos y ciudades.

El planeta se calienta a un ritmo sin precedentes y las intenciones de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero no son suficientes para acabar con este daño. El año pasado, el Acuerdo de París se trazó el  objetivo de mantener las temperaturas globales no mayores a 1.5 grados Celsius sobre los niveles preindustriales. Si bien las reducciones serán importantes para alcanzar esta objetivos, los esfuerzos suplementarios pueden ayudar a reducir riesgos. El uso de nanopartículas en los productos de consumo diario, como, por ejemplo, en los aerosoles que se emplean en cosmética, fármacos, pinturas, etc., y la exposición humana a estas, está aumentando considerablemente, y se desconoce su proceso de envejecimiento y la influencia que puede tener la matriz química que las compone sobre el ser humano.

Por ello, geoingenieros británicos desarrollaron aerosoles ecológicos a base de calcita para controlar la radiación solar y así frenar el calentamiento global sin destruir la capa de ozono, un perjuicio que no han podido evitar anteriores propuestas. 

 

Beatriz de Vera
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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