Los mundos acuáticos sí podrían albergar vida, según un nuevo estudio

Planeta hipotético cubierto de agua alrededor del sistema estelar binario de Kepler-35A y B. /NASA JPL-Caltech

Los planetas cubiertos de agua, según la idea más extendida en la comunidad científica, no son capaces de generar el ciclo de minerales y gases que mantienen el clima estable en la Tierra, así que las probabilidades de albergar vida no son tan altas como en nuestro planeta. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en The Astrophysical Journal, afirma que las condiciones de vida en planetas completamente cubiertos de agua son más fluidas de lo que se pensaba, lo que abre la posibilidad de que estos mundos de agua puedan ser habitables.

Según el documento, de la Universidad de Chicago y la Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.), los planetas oceánicos podrían permanecer en el "punto óptimo" de habitabilidad mucho más tiempo de lo que se suponía anteriormente. "Esto contradice la idea de que se necesita un clon de la Tierra, es decir, un planeta con un poco de tierra y un océano poco profundo", indica Edwin Kite, profesor asistente de ciencias geofísicas en UChicago y autor principal del estudio. Los autores basaron sus hallazgos en más de mil simulaciones.

Debido a que la vida necesita un período prolongado para evolucionar, y a que la luz y el calor en los planetas pueden cambiar a medida que envejecen las estrellas, los científicos generalmente buscan planetas que tengan un poco de agua y mantengan sus climas estables con el tiempo. El método principal que conocemos es cómo lo hace la Tierra. En escalas de tiempo prolongadas, nuestro planeta se enfría atrayendo gases de efecto invernadero hacia los minerales y se calienta al liberarlos a través de los volcanes. Pero este modelo no funciona en un mundo acuático, con aguas profundas que cubren la roca y suprimen volcanes.

Para descubrir si existía otra forma, los investigadores establecieron una simulación con miles de planetas generados aleatoriamente y rastrearon la evolución de sus climas durante miles de millones de años. "La sorpresa fue que muchos de ellos se mantuvieron estables durante más de mil millones de años. Nuestra mejor suposición es del orden del 10% de ellos", afirman. 

Estos planetas afortunados se sientan en el lugar correcto alrededor de sus estrellas, tenían la cantidad correcta de carbono presente y no demasiados minerales y elementos de la corteza disuelta en los océanos que sacarían el carbono de la atmósfera. Además, cuentan con suficiente agua desde el principio, y solo ciclan el carbono entre la atmósfera y el océano, lo que en las concentraciones adecuadas es suficiente para mantener las cosas estables.

Las simulaciones asumieron estrellas que son como las nuestras, pero los resultados son optimistas también para las enanas rojas. Se cree que los planetas en estos sistemas son candidatos prometedores para fomentar la vida porque estas estrellas se vuelven más brillantes mucho más lentamente que nuestro sol, lo que da a la vida un período de tiempo mucho más largo para comenzar. Las mismas condiciones modeladas podrían aplicarse a planetas alrededor de enanas rojas. "Teóricamente, todo lo que necesitarías es la luz constante de una estrella", escribe Kite, que concluye: "Parece que hay una manera de mantener un planeta habitable a largo plazo sin el ciclo geoquímico que vemos en la Tierra".

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma

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